16 de junio de 2025 a las 02:05
Ex intenta matar a su pareja; falla por pistola
La pesadilla de María, nombre ficticio para proteger su identidad, comenzó mucho antes del sonido metálico del gatillo. Semanas de acoso, de amenazas veladas y agresiones físicas la habían sumido en un miedo constante, un terror que se materializó en la figura de Esteban, su ex pareja. Él, el hombre que alguna vez prometió amarla y protegerla, se había convertido en su verdugo, en la sombra que la acechaba en cada esquina. Las promesas de amor se habían transformado en insultos, las caricias en golpes, y las palabras dulces en amenazas de muerte. María vivía con el corazón en un puño, esperando el inevitable desenlace que parecía acercarse cada día más.
El día del ataque, el miedo se convirtió en realidad. Esteban, cegado por una rabia irracional, la confrontó, arma en mano. El sonido metálico del arma al ser amartillada resonó en los oídos de María como una sentencia de muerte. En ese instante, el tiempo pareció detenerse. Un silencio sepulcral se apoderó del lugar, roto solo por los latidos frenéticos del corazón de María. Vio el odio en los ojos de Esteban, una mirada vacía y fría que la helaba hasta los huesos. Cerró los ojos, esperando el impacto, el dolor, el fin. Pero el disparo nunca llegó. Un fallo mecánico, una intervención divina, un golpe de suerte… La vida, en un acto de inexplicable generosidad, le ofreció una segunda oportunidad.
La falla en el arma no apagó la furia de Esteban. Las amenazas continuaron, ahora a través del frío e impersonal medio del teléfono. Cada llamada era una puñalada en el alma de María, un recordatorio constante del peligro que la acechaba. Pero esta vez, María no se dejó vencer por el miedo. Fortalecida por la improbable segunda oportunidad que la vida le había dado, decidió alzar la voz, romper el silencio y denunciar a su agresor. Con valentía, se presentó ante las autoridades, relató su historia de terror y confió en la justicia.
La Fiscalía General del Estado de Morelos, actuando con celeridad y eficiencia, logró la captura de Esteban. Tras la audiencia, el juez dictó auto de vinculación a proceso por el delito de feminicidio en grado de tentativa, imponiéndole prisión preventiva y estableciendo un plazo de dos meses para el cierre de la investigación. La justicia, aunque lenta, comenzaba a actuar. Para María, este era el primer paso en el largo camino hacia la recuperación, hacia la reconstrucción de una vida destrozada por la violencia.
El caso de María no es un caso aislado. Es un reflejo de la terrible realidad que viven miles de mujeres en México y en el mundo, víctimas de la violencia machista. Es un llamado a la reflexión, a la acción, a la creación de una sociedad más justa e igualitaria, donde las mujeres puedan vivir libres del miedo y la violencia. La historia de María es una historia de supervivencia, de coraje, de esperanza. Es un testimonio de que, incluso en la oscuridad más profunda, siempre hay una luz que nos guía hacia la libertad. Es un recordatorio de que la lucha contra la violencia de género es una lucha de todos, una lucha que debemos librar juntos hasta erradicar esta lacra de nuestra sociedad.
Fuente: El Heraldo de México