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14 de junio de 2025 a las 06:05

Impacta: inclusión, lenguas y salud.

En un país donde la educación superior a menudo se percibe como un lujo reservado para pocos, el Instituto Superior Universitario Amado Nervo emerge como un faro de esperanza en el sureste de México. Lejos de los reflectores de las grandes urbes y las costosas universidades privadas, esta institución chiapaneca ha forjado un camino propio, cimentando su misión en la inclusión, la pertinencia y el servicio a la comunidad. Su enfoque, alejado del elitismo académico, se centra en formar profesionales comprometidos con el desarrollo de sus regiones, profesionales que no buscan escapar, sino regresar y contribuir al bienestar de su gente.

Imaginen un sistema educativo que no obliga a los jóvenes a abandonar sus raíces, sus familias, sus culturas, para acceder a la educación superior. Eso es precisamente lo que ofrece el Instituto Amado Nervo: la posibilidad de estudiar y crecer profesionalmente sin desarraigarse. Llevan la universidad al territorio, en lugar de exigir que el estudiante emigre hacia ella. Este modelo innovador no solo reduce la brecha de acceso a la educación, sino que también fortalece el tejido social de las comunidades, al formar profesionales que entienden las necesidades locales y están preparados para atenderlas.

Más allá de la cobertura y los costos, el Instituto Amado Nervo se distingue por su enfoque social y su compromiso con la salud pública. En un contexto donde la escasez de personal médico capacitado es una realidad palpable en muchas regiones del país, esta institución forma enfermeros, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud, equipándolos con las herramientas necesarias para servir en hospitales públicos y atender las necesidades de sus comunidades. No se trata solo de formar profesionales competentes, sino de formar agentes de cambio que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la población.

La alianza con instituciones de renombre como la ENEO-UNAM y la alineación de sus programas con los requisitos del IMSS y la CIFRHS, demuestran la seriedad y el compromiso del Instituto Amado Nervo con la calidad académica. Esto permite a sus egresados titularse e insertarse en el mercado laboral sin tener que migrar a otras ciudades, fortaleciendo así el desarrollo local y regional.

Pero la verdadera innovación del Instituto Amado Nervo radica en su apuesta por la inclusión lingüística. En un país con una rica diversidad de lenguas indígenas, esta institución ha dado un paso audaz al impartir programas en tzeltal y tzotzil. Esta iniciativa no es un simple gesto simbólico, sino una apuesta decidida por la inclusión real y efectiva de las comunidades indígenas en la educación superior. Se trata de reconocer y valorar la riqueza cultural de estas comunidades, y de ofrecerles la oportunidad de acceder al conocimiento y al desarrollo profesional en su propia lengua.

David Cruz López, fundador del Instituto, ha plasmado su propia experiencia de vida en el ADN de esta institución. Educado gracias a becas, comprende la importancia de abrir puertas a quienes, como él, tienen el potencial para transformar sus vidas a través de la educación. Su visión se resume en una frase poderosa: "La excelencia no debe ser un privilegio, sino un derecho accesible".

El Instituto Amado Nervo demuestra que la accesibilidad y la calidad no son conceptos antagónicos. Con plataformas híbridas, herramientas digitales y un enfoque práctico, esta institución ofrece una educación pertinente y conectada con las demandas del mundo actual. Forma no solo profesionistas, sino ciudadanos comprometidos con la ética, el humanismo y el desarrollo de sus comunidades. La historia del Instituto Amado Nervo es una historia de posibilidades, una historia que se escribe desde Chiapas y que inspira a todo México. Es la historia de una universidad que no espera el futuro, sino que lo construye.

Fuente: El Heraldo de México