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13 de junio de 2025 a las 08:15

Alerta: Lluvias cierran pista en AICM

La noche del 12 de junio se convirtió en una prueba más de la vulnerabilidad de la Ciudad de México ante las intensas lluvias. El cielo, que horas antes lucía un gris amenazante, descargó su furia sobre la capital, provocando no solo la acostumbrada inundación de calles y avenidas, sino también afectando las operaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). La noticia, que corrió como pólvora a través de redes sociales, generó incertidumbre y preocupación entre los viajeros.

El AICM, a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), confirmó el cierre preventivo de la pista 05 derecha 23 izquierda. La decisión, tomada por la autoridad aeronáutica alrededor de las 20:45 horas, se basó en reportes de diversas tripulaciones que alertaban sobre posibles encharcamientos en la pista y calles de rodaje. La seguridad, como se enfatizó en el comunicado, era la prioridad. Imaginen la tensión en la cabina de un avión a punto de aterrizar, con la lluvia azotando el parabrisas y la visibilidad reducida. La responsabilidad de los pilotos es inmensa, y la decisión de cerrar la pista, aunque disruptiva, fue sin duda la más acertada.

Mientras los equipos especializados trabajaban a contrarreloj para drenar el agua y asegurar la operatividad de la pista, la incertidumbre se apoderaba de los pasajeros. Retrasos, reprogramaciones, y la angustia de no saber cuándo podrían finalmente despegar o aterrizar. La recomendación del AICM fue clara: mantenerse en contacto con las aerolíneas. Sin embargo, la saturación de las líneas telefónicas y la ansiedad propia de la situación complicaron la comunicación.

Pero la situación en el aeropuerto era solo una parte del problema. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil activó la alerta roja por lluvias en Azcapotzalco, Gustavo A. Madero e Iztacalco. La predicción: hasta 50 milímetros de lluvia y la posibilidad de granizo hasta la 1 de la madrugada del 13 de junio. Una alerta roja no es un juego. Representa un riesgo real para la población. Inundaciones, deslaves, caída de árboles, son solo algunas de las consecuencias que estas tormentas pueden traer. La recomendación a la ciudadanía fue clara: resguardarse y evitar salir a menos que fuera estrictamente necesario.

Estas lluvias, que se suman a las ya registradas en días anteriores, ponen de manifiesto la fragilidad de la infraestructura de la ciudad ante los embates de la naturaleza. El sistema de drenaje, a menudo insuficiente, colapsa ante la cantidad de agua, convirtiendo calles y avenidas en ríos. Las consecuencias van más allá de los inconvenientes para los automovilistas. Se trata de un problema de salud pública, de seguridad, y de un recordatorio de la urgente necesidad de invertir en infraestructura resiliente que pueda soportar estos eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos. La pregunta que queda en el aire es: ¿estamos preparados para la próxima tormenta?

Fuente: El Heraldo de México