12 de junio de 2025 a las 02:20
NBA All-Star suspendido tras altercado con fans
La carrera de DeMarcus Cousins, otrora estrella fulgurante de la NBA, parece estar envuelta en una espiral descendente marcada por la polémica. Su reciente expulsión y posterior despido de los Mets de Guaynabo en la liga de baloncesto de Puerto Rico, tras un altercado con aficionados, plantea interrogantes sobre el futuro del jugador y la gestión de la presión en el deporte profesional. El incidente, ocurrido el lunes 9 de junio, no se limita a un simple intercambio de palabras. Las imágenes que circulan en redes sociales muestran a un Cousins fuera de control, realizando gestos obscenos y llegando incluso al contacto físico con un aficionado. Si bien la provocación por parte de la afición, con el lanzamiento de líquidos, es un comportamiento reprobable que debe ser igualmente condenado, la reacción del jugador fue desproporcionada e inaceptable para un profesional de su calibre.
La sanción impuesta por la liga BSN, una multa inicial de $4,250 con la posibilidad de una sanción adicional, refleja la gravedad de la falta. Más allá de lo económico, la rescisión de su contrato por parte de los Mets de Guaynabo supone un golpe aún más duro para la carrera de Cousins. El comunicado emitido por el equipo, en el que condenan enérgicamente la violencia y se desligan de las acciones del jugador, deja claro que no hay margen para este tipo de comportamiento en el baloncesto profesional. Es un mensaje contundente no solo para Cousins, sino para todos los jugadores de la liga.
Este incidente no es un hecho aislado en la trayectoria de DeMarcus Cousins. Su temperamento volátil le ha costado sanciones y conflictos a lo largo de su carrera, tanto en la NBA como en las ligas internacionales donde ha jugado. La pregunta que surge es si este patrón de comportamiento se debe a una incapacidad para manejar la presión, a una falta de madurez emocional o a una combinación de ambos factores. Sea cual sea la razón, la realidad es que el talento indiscutible de Cousins se ve eclipsado constantemente por sus acciones fuera de la cancha.
Su paso por la NBA, donde llegó a brillar como All-Star en cuatro ocasiones, contrasta con su presente. De promediar 27.8 puntos por partido con los Sacramento Kings en su mejor momento, a verse obligado a buscar oportunidades en ligas de menor envergadura como Taiwán, Mongolia y Puerto Rico, la historia de Cousins es un claro ejemplo de cómo el talento por sí solo no es suficiente. La disciplina, el respeto y la capacidad para gestionar las emociones son fundamentales para alcanzar el éxito y la longevidad en el deporte profesional.
¿Qué le depara el futuro a DeMarcus Cousins? A sus 34 años, y con este nuevo episodio empañando su currículum, el camino se presenta cuesta arriba. Tendrá que demostrar un cambio significativo en su actitud si quiere volver a competir al más alto nivel. La pelota está en su cancha. No solo en el sentido literal, sino en el metafórico. Tiene la oportunidad de reconstruir su imagen y demostrar que ha aprendido de sus errores. El tiempo dirá si es capaz de hacerlo. Mientras tanto, su caso sirve como una valiosa lección para las jóvenes promesas del baloncesto: el talento sin control es un arma de doble filo.
Fuente: El Heraldo de México