10 de junio de 2025 a las 17:25
Colombianos Caen en México
La creciente presencia de ciudadanos colombianos involucrados en actividades delictivas en México ha encendido las alarmas de las autoridades. El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha confirmado la detención de un número significativo de colombianos, entre los que destacan exmilitares con entrenamiento en el uso de armas. Este hallazgo ha destapado una preocupante tendencia: el reclutamiento sistemático de estos perfiles por parte de grupos criminales que operan en territorio mexicano.
La revelación de García Harfuch no se limita a la simple constatación del problema. El funcionario ha subrayado la estrecha colaboración que se mantiene con las autoridades colombianas para frenar este flujo de individuos con formación militar hacia las filas del crimen organizado. Este intercambio de información resulta crucial para comprender las dinámicas de reclutamiento, identificar a los responsables y, en última instancia, desmantelar las redes que facilitan la llegada de estos individuos a México. Se trata de una lucha conjunta que trasciende las fronteras nacionales y que se enfoca en atacar la raíz del problema.
La preocupación radica en la experiencia y conocimientos que estos exmilitares aportan a las organizaciones criminales. Su entrenamiento en el manejo de armas, tácticas de combate y estrategias militares eleva el nivel de peligrosidad de estos grupos, incrementando su capacidad de fuego y sofisticando sus operaciones. Este fenómeno representa un desafío considerable para las fuerzas de seguridad mexicanas, que deben adaptarse a una criminalidad cada vez más organizada y violenta.
Más allá de la cooperación internacional, las autoridades mexicanas han intensificado sus esfuerzos en el combate a la delincuencia. La detención de miles de personas involucradas en delitos de alto impacto, el aseguramiento de toneladas de droga, la incautación de miles de armas de fuego y la inhabilitación de cientos de laboratorios clandestinos de drogas son ejemplos tangibles de los resultados que se están obteniendo. Estas acciones, según García Harfuch, contribuyen a fortalecer la seguridad y a reducir los índices delictivos, protegiendo a la juventud y a las familias del flagelo de las drogas y la violencia.
Sin embargo, la lucha contra el crimen organizado es una tarea compleja y de largo aliento. La detención de individuos, aunque fundamental, no es suficiente. Es necesario implementar estrategias integrales que aborden las causas estructurales de la delincuencia, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades. Además, se requiere fortalecer las instituciones de justicia, promover la cultura de la legalidad y garantizar la participación ciudadana en la construcción de un entorno seguro para todos.
El caso de los exmilitares colombianos reclutados por el crimen organizado en México es un claro ejemplo de los desafíos que enfrentan los países en un mundo globalizado. La cooperación internacional, la inteligencia estratégica y la acción coordinada son elementos clave para combatir este tipo de amenazas transnacionales y construir sociedades más seguras y justas. La pregunta que queda en el aire es: ¿serán estas medidas suficientes para frenar la creciente profesionalización del crimen organizado y proteger a la población de sus devastadoras consecuencias? El futuro de la seguridad en la región depende, en gran medida, de la respuesta a esta interrogante.
Fuente: El Heraldo de México