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7 de junio de 2025 a las 15:05

Adiós a la Reina de la Ranchera

La inmortal voz de Rocío Dúrcal continúa resonando en los corazones de millones, incluso en el 2025. ¿Quién no ha entonado a todo pulmón "La gata bajo la lluvia" en alguna ocasión? Este himno de 1981, junto con una infinidad de otros éxitos, la consolidaron como una de las figuras más emblemáticas de la música ranchera, un género que, a pesar de sus raíces mexicanas, encontró en esta española una intérprete excepcional.

Más allá de su impecable técnica vocal, Rocío Dúrcal, cuyo nombre real era María de los Ángeles de las Heras Ortiz, poseía una sensibilidad única que le permitía conectar con el alma del público. Su voz transmitía una gama de emociones que iban desde la alegría desbordante hasta la más profunda tristeza, pasando por la pasión y la esperanza. No es de extrañar que se ganara el título de "La española más mexicana", un apodo que refleja el cariño y la admiración que México le profesaba. Encontró en estas tierras su verdadero hogar artístico, un lugar donde su talento floreció y donde fue recibida con los brazos abiertos.

Sus inicios se remontan a finales de la década de 1950, cuando su talento vocal la catapultó a la escena artística. Su debut cinematográfico en 1962 con "Canción de juventud" marcó el comienzo de una prometedora carrera en la actuación, pero su verdadera pasión siempre fue la música. Tras una pausa en la actuación, en 1977, un viaje a México cambiaría su destino para siempre. Allí conocería a un joven compositor llamado Alberto Aguilera Valadez, a quien el mundo conocería como Juan Gabriel.

De la unión artística de Rocío Dúrcal y Juan Gabriel nacieron temas que se han convertido en clásicos de la música mexicana. "Déjame vivir", "Fue un placer conocerte", "El Destino", entre otras, forman parte de la banda sonora de generaciones y siguen resonando en fiestas, bares y reuniones familiares hasta nuestros días. Sin embargo, a pesar del éxito compartido, la relación entre ambos artistas se vio empañada por un distanciamiento cuyas causas nunca fueron reveladas públicamente, generando especulaciones que iban desde diferencias profesionales hasta problemas personales.

En el 2001, en la cima de su carrera, Rocío Dúrcal lanzó "Entre tangos y mariachi", un álbum que fusionaba los sonidos argentinos con la música mexicana. Sin embargo, la alegría del lanzamiento se vio eclipsada por un devastador diagnóstico: cáncer de útero. Esta noticia la obligó a regresar a su España natal, donde grabó "Mujer", un álbum con el que buscó recaudar fondos para su tratamiento.

A pesar de la adversidad, Rocío Dúrcal no se rindió. Luchó con valentía contra la enfermedad mientras continuaba con su pasión por la música. En 2004, a pesar de que el cáncer se había extendido a sus pulmones, grabó "Alma Ranchera", su último álbum, un testimonio de su inquebrantable espíritu y su amor por la música.

Tras una larga y dolorosa batalla, Rocío Dúrcal falleció en marzo de 2006. Su partida dejó un vacío irreparable en el mundo de la música, pero su legado continúa vivo a través de sus canciones. Como un último homenaje a la tierra que la acogió como suya, parte de sus cenizas fueron depositadas en la Basílica de Guadalupe, un símbolo del profundo vínculo que unió a "La Reina de las Rancheras" con México. Su recuerdo perdura, no solo en sus grabaciones, sino también en la memoria colectiva de un público que la amó y la admira hasta el día de hoy. Su voz, eterna como la lluvia, sigue acariciando nuestros oídos y conmoviendo nuestros corazones.

Fuente: El Heraldo de México