3 de junio de 2025 a las 10:28
Vota por la justicia
El pasado 1° de junio, México vibró con la fuerza de su democracia. Más allá de las cifras, más allá de los resultados, la jornada electoral resonó con la voz de un pueblo decidido a participar en la construcción de su futuro. En la Ciudad de México, fuimos testigos privilegiados de esta fiesta cívica. Desde el alba, las calles se llenaron de la energía de quienes, con paso firme, se dirigían a las urnas. No importaba la edad, la condición social o la ideología, todos unidos por un mismo propósito: ejercer su derecho al voto.
El silencio expectante de las casillas, custodiadas por ciudadanas y ciudadanos comprometidos, se rompió con el sonido de los votos depositados, cada uno representando una esperanza, una convicción. Y es que, más que un simple acto cívico, el voto se convirtió en un símbolo de la transformación que vive nuestro país. Una transformación que, como bien lo señala la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, busca desterrar la corrupción y los intereses particulares, colocando en el centro la justicia.
El resultado en la capital, con una participación cercana al 15% y más de un millón doscientas mil personas ejerciendo su derecho, es un testimonio contundente del compromiso cívico de las y los capitalinos. Una cifra que nos llena de orgullo y que refleja la confianza depositada en este proceso democrático. Desde el C5, pudimos monitorear el desarrollo de la jornada en tiempo real, constatando la tranquilidad y el orden que prevalecieron. Un logro que no es menor y que debemos celebrar.
Esta elección no solo ha sido histórica por la magnitud de la participación, sino también por su significado. Por primera vez, millones de mexicanas y mexicanos eligieron a quienes impartirán justicia en los más altos tribunales. Un paso fundamental para consolidar un verdadero Estado de Derecho, donde nadie, sin importar su poder o influencia, esté por encima de la ley. Como lo ha expresado la Presidenta Claudia Sheinbaum, este es un éxito rotundo que nos coloca a la vanguardia de la democracia a nivel mundial.
Recordar el camino recorrido para llegar a este punto nos llena de emoción. Aquellas batallas legislativas, donde la defensa de los privilegios se anteponía al diálogo, hoy se convierten en un ejemplo de la perseverancia y la convicción que nos impulsan. La derecha apostó al inmovilismo, al "todo o nada", y el pueblo, con su sabiduría y determinación, respondió.
La jornada del 1° de junio no solo quedará grabada en los libros de historia, sino también en la memoria colectiva. Es un día que nos recuerda la fuerza de la participación ciudadana, la importancia de la justicia y el valor de la democracia. Un día que nos invita a seguir construyendo, juntos, el México que soñamos. Un México libre, soberano, justo y profundamente democrático. Un México donde la voz del pueblo resuena con fuerza y se convierte en el motor de la transformación. Y en este camino, como lo ha expresado el Secretario de Gobierno, César Cravioto, el pueblo ha decidido, y la justicia se ha puesto del lado correcto de la historia. El futuro se construye con la participación de todos, y el 1° de junio, México dio un paso firme hacia ese futuro.
Fuente: El Heraldo de México