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3 de junio de 2025 a las 10:29
El auge global de la derecha MAGA
La sombra de Trump se alarga sobre Europa. La reciente victoria de Karol Nawrocki en las elecciones presidenciales de Polonia no es un hecho aislado, sino un síntoma de una tendencia preocupante: el auge de la ultraderecha a nivel global, impulsada por una red internacional de seguidores del expresidente estadounidense. Este triunfo, cimentado en la polarización y el miedo, nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad de las democracias liberales ante el avance de discursos nacionalistas y xenófobos.
Nawrocki supo capitalizar el descontento de las zonas rurales, presentándose como la voz de los "olvidados" frente a las élites urbanas. Su discurso, cargado de referencias al orgullo nacional y la amenaza migratoria, resonó con fuerza en un electorado hastiado de la política tradicional. Pero su éxito no se explica únicamente por factores internos. La influencia de figuras del entorno Trumpista, como Kristi Noem o Steve Bannon, es innegable. Las fotografías con el expresidente, las declaraciones de apoyo en eventos como el CPAC, y la constante promoción en medios afines, construyeron una narrativa de respaldo internacional que legitimó su candidatura.
Este apoyo trasciende las fronteras polacas. Bannon, artífice de la estrategia global de la derecha populista, ha extendido sus tentáculos a países como Alemania, Irlanda y Rumania, buscando replicar el modelo Trumpista. La resurrección del Partido Reformista de Nigel Farage en el Reino Unido, aunque con una próxima elección general aún lejana, es otro ejemplo del impacto de estas ideas. El Brexit, impulsado por Farage y apoyado por Bannon, sentó un precedente peligroso para la integración europea.
La admiración por líderes autoritarios como Nayib Bukele, Viktor Orbán o Jair Bolsonaro, demuestra la afinidad ideológica de este movimiento. Figuras como Javier Milei en Argentina también se suman a esta constelación de líderes que prometen soluciones simples a problemas complejos, alimentando el descontento popular y erosionando las instituciones democráticas.
La comparación de la CPAC con la antigua Internacional Comunista, realizada por Politico, es reveladora. Nos encontramos ante una nueva internacional, unida por la ideología del nacionalismo populista, con Trump como figura inspiradora. Esta red de influencia se articula a través de medios de comunicación afines, eventos internacionales y estrategias coordinadas de comunicación, creando una poderosa maquinaria de propaganda.
El auge de la izquierda en años recientes, con sus propias contradicciones y excesos, ha servido como catalizador para este movimiento. El péndulo político oscila, y la reacción conservadora se presenta como una alternativa, a menudo con un discurso igualmente polarizante y simplista. La historia nos enseña que los extremismos, de cualquier signo, son una amenaza para la democracia. La victoria de Nawrocki es una llamada de atención: debemos fortalecer nuestras instituciones, promover el diálogo y combatir la desinformación, para evitar que la sombra del populismo autoritario se extienda por el mundo.
Fuente: El Heraldo de México