2 de junio de 2025 a las 19:35
Sánchez y Aljovín desmenuzan la elección judicial
La apatía ciudadana que envolvió la primera Elección Judicial en México ha desatado un torbellino de análisis y opiniones encontradas. El eco del silencio en las urnas resuena con la fuerza de un mensaje claro, un rotundo "así no" que interpela a las instituciones y a la clase política. Arturo Sánchez, exconsejero Electoral del INE, lo describe como un grito ahogado de confusión y desorganización. "No sé quiénes son", "No tengo ninguna información", "El voto me lo cambiaron", son frases que, según Sánchez, resumen el sentir de una ciudadanía perdida en un proceso electoral laberíntico. La falta de claridad, la desinformación y la percepción de un sistema electoral poco confiable se conjugaron para tejer un manto de indiferencia que cubrió las urnas.
Por otro lado, Jorge Aljovín, Analista Electoral, Constitucional y Parlamentario, nos invita a observar el panorama desde una perspectiva dual. Desde la trinchera de la resistencia al cambio, la baja participación se pinta como el fracaso de una iniciativa que buscaba democratizar la justicia. Sin embargo, Aljovín propone un giro de perspectiva: ¿qué pasaría si, en lugar de fracaso, viéramos este primer ejercicio como un éxito incipiente? Un primer paso, titubeante quizá, hacia una participación ciudadana más activa en la elección de quienes imparten justicia. Un paso que, si bien no alcanzó la resonancia esperada, sienta las bases para un futuro donde la voz del pueblo tenga un peso real en la configuración del Poder Judicial.
Esta dualidad en la interpretación del fenómeno nos lleva a una reflexión profunda sobre el significado de la participación ciudadana en un contexto de transformación. ¿Es la apatía un síntoma de fracaso o una oportunidad para replantear estrategias y construir un sistema más inclusivo y transparente?
Aljovín, con una mirada crítica, reconoce las imperfecciones de la Reforma Judicial. La describe como un proceso en construcción, un camino en el que aún hay mucho por recorrer. Un camino sembrado de áreas de oportunidad que exigen una revisión minuciosa y una adaptación constante a las necesidades de una sociedad en permanente evolución. La construcción de un sistema judicial sólido y democrático no se logra de la noche a la mañana, requiere de un esfuerzo continuo, de una escucha atenta a las voces que claman por justicia y de una voluntad política inquebrantable.
Arturo Sánchez, por su parte, apunta directamente a las condiciones en las que se organizó la Elección Judicial. La falta de tiempo para una planificación adecuada, la escasez de recursos y la nula visibilidad de los candidatos se erigen como los principales obstáculos que impidieron una mayor participación ciudadana. Sánchez argumenta que una elección de tal envergadura merecía una mayor seriedad, una organización más robusta y un marco legal que le otorgara la credibilidad necesaria para convocar a la ciudadanía. La premura, la falta de transparencia y la ausencia de un debate público informado crearon un caldo de cultivo propicio para la desconfianza y la apatía. "Se pudo haber hecho de una mejor manera", sentencia Sánchez, dejando en el aire la pregunta de qué habría pasado si se hubieran sentado las bases para una elección más transparente, más inclusiva y más cercana a la ciudadanía. El reto ahora es aprender de los errores, rectificar el rumbo y construir un futuro donde la participación ciudadana sea el motor de una justicia verdaderamente democrática.
Fuente: El Heraldo de México