2 de junio de 2025 a las 20:15
Aire en el crimen: ¿Conspiración?
La conmoción se extiende como una sombra oscura sobre Coronel Oviedo, Paraguay, tras el horrendo descubrimiento del cuerpo calcinado de Fernanda Benítez, una adolescente de tan solo 17 años que, además, llevaba consigo la promesa de una nueva vida. La noticia de su desaparición el martes 27 de mayo se transformó en una pesadilla palpable cuando su cuerpo apareció en un terreno baldío, frente a la vivienda de quien fuera su novio, un joven de 19 años que ahora se encuentra en el centro de la investigación por feminicidio. La crueldad del crimen, amplificada por la condición de embarazo de Fernanda, ha generado una ola de indignación y dolor que recorre todo el país.
Las autoridades, con la minuciosidad que exige un caso de esta envergadura, confirmaron que el cuerpo de Fernanda presentaba signos evidentes de incineración, un acto brutal que apunta a la desesperada intención de ocultar la atrocidad cometida. La escena, descrita por los investigadores como “de extrema violencia”, sugiere que la joven fue asesinada en otro lugar antes de ser trasladada al terreno baldío para ser quemada. Este macabro detalle añade una capa adicional de horror a un crimen que ya de por sí es estremecedor.
La investigación, que avanza a pasos agigantados, ha destapado una trama aún más siniestra. Mensajes comprometedores, filtrados a la prensa, revelan una escalofriante conversación entre el novio de Fernanda y una amiga de la víctima. En estos mensajes, se evidencia la presunta planificación del crimen, con detalles que hielan la sangre. Inicialmente, se habla de una pastilla que “no funcionó”, una posible referencia a un intento de aborto clandestino. Posteriormente, el joven le pide a su amiga que busque a alguien que pueda “hacer perder” el bebé a Fernanda a cambio de dinero. La conversación, cada vez más oscura, deriva finalmente hacia la idea de matar a la joven y enterrarla en un terreno vecino. Un método específico se menciona con escalofriante precisión: inyectar una pequeña cantidad de aire en una vena o arteria principal para causar una muerte “rara” e, ingenuamente, creían, indetectable.
El testimonio del padre de Fernanda, Leonardo Benítez, desgarra el alma. Sus palabras, cargadas de dolor e impotencia, reconstruyen los últimos días de su hija. Compañeras de Fernanda le informaron que la joven estaba embarazada y que, bajo amenazas de su novio, acudió a una farmacia de la zona donde se practican abortos ilegales. El joven, según los testimonios, le quitó el celular a Fernanda para impedir que pidiera ayuda. Se presume que el aborto clandestino tuvo complicaciones, lo que llevó al fallecimiento de la joven en la vivienda del padre del adolescente. En un acto desesperado por ocultar su crimen, el joven habría trasladado el cuerpo de Fernanda al terreno baldío frente a su casa para intentar incinerarlo. Sin embargo, el fuego no consumió por completo el cuerpo, permitiendo la identificación de la víctima.
Este caso, que ha conmocionado a la sociedad paraguaya, pone en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres jóvenes y la urgente necesidad de abordar la problemática de la violencia de género y los abortos clandestinos. La justicia, ahora, tiene la responsabilidad de esclarecer los hechos y aplicar todo el peso de la ley sobre los responsables de este atroz crimen que ha robado la vida a una joven llena de sueños y esperanzas, y al bebé que llevaba en su vientre. El clamor de justicia por Fernanda resuena con fuerza en todo el país, exigiendo que este caso no quede impune y se convierta en un ejemplo de la lucha contra la violencia que silencia tantas vidas.
Fuente: El Heraldo de México