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29 de mayo de 2025 a las 04:05

Sobrevive ascenso forzoso a 8,600m

Un escalofrío recorre la espina dorsal al imaginar la escena: un hombre, suspendido en la fragilidad de un parapente, de pronto a merced de una fuerza invisible que lo arrastra hacia las alturas implacables del cielo. A 8.598 metros sobre el nivel del mar, en el corazón gélido de la región montañosa de Qilian, la realidad superó a la ficción el pasado sábado. No fue una audaz hazaña planeada, sino un encuentro fortuito y aterrador con la inmensa potencia de la naturaleza. Una nube, cual titán mitológico, succionó al parapentista, elevándolo a más de cinco kilómetros y medio en un ascenso vertical que desafía la lógica y pone a prueba los límites de la resistencia humana.

Las imágenes, crudas y elocuentes, muestran el rostro del hombre marcado por el inclemente frío de las alturas. La congelación, una amenaza latente en esas altitudes extremas, se manifiesta en su piel, un testimonio tangible de la lucha contra los elementos. Sin embargo, en medio de la adversidad, la entereza del parapentista se mantiene inquebrantable. Consciente en todo momento, aferrado a los controles de su parapente, logró dominar el artefacto y aterrizar, contra todo pronóstico, sin mayores incidencias.

En una entrevista concedida al diario 'Guangming Daily', el protagonista de esta historia relata con serenidad los momentos de angustia vividos en el aire. "Me mantuve comunicado por radio todo el tiempo", afirma, revelando la importancia vital del contacto con su equipo en tierra, un hilo de esperanza que lo conectaba con la realidad mientras se enfrentaba a lo desconocido. Su testimonio, un himno a la resiliencia humana, nos recuerda la capacidad del hombre para sobreponerse a las circunstancias más extremas.

Este suceso, aunque impactante, no es un caso aislado en el mundo del vuelo libre. La succión de nubes, un fenómeno conocido entre los pilotos de parapente, ala delta y planeadores, se produce cuando las térmicas bajo la base de los cúmulos, especialmente los de gran altura, generan una sustentación significativa que puede elevar a los aparatos a altitudes peligrosas. Lamentablemente, en muchos casos, la fuerza de la naturaleza se impone y los pilotos no logran sobrevivir a la experiencia. La supervivencia de este parapentista chino es, por tanto, un evento excepcional que nos invita a reflexionar sobre la delgada línea que separa la aventura de la tragedia.

A pesar de su afortunado desenlace, la historia no termina aquí. El Diario ABC de España ha revelado que el parapentista, si bien poseía una licencia válida, no presentó el plan de vuelo requerido para la actividad del sábado ni obtuvo la autorización del espacio aéreo para el lugar de despegue. Esta omisión, una negligencia que pudo haber tenido consecuencias fatales, ha resultado en una sanción de seis meses de inactividad. Una medida que, más allá del castigo, sirve como recordatorio de la importancia de respetar las normas de seguridad y de la responsabilidad que conlleva la práctica de deportes de riesgo. El cielo, un espacio de libertad y aventura, también exige prudencia y respeto.

Fuente: El Heraldo de México