29 de mayo de 2025 a las 20:35
Sheinbaum optimista: México crecerá
En un contexto global de incertidumbre económica, donde el Foro Económico Mundial anticipa un posible empeoramiento de las perspectivas, la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo frente al reciente recorte del pronóstico de crecimiento del Banco de México, de 0.6% a 0.1%, invita a la reflexión. Más allá de las cifras frías del Producto Interno Bruto (PIB), la mandataria pone el acento en un concepto fundamental: el bienestar del pueblo. ¿Es posible que un crecimiento económico robusto coexista con la persistencia de la pobreza? La historia, lamentablemente, nos muestra que sí. La concentración de la riqueza, la desigualdad en la distribución de los recursos y la falta de oportunidades pueden generar un escenario donde el PIB crece, pero las condiciones de vida de la mayoría no mejoran.
La presidenta Sheinbaum Pardo se centra en la idea de que el bienestar no se reduce a una mera cifra porcentual. Se trata de garantizar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos los sectores de la sociedad, que se traduzcan en una mejora tangible en la calidad de vida de las familias mexicanas. Este enfoque, centrado en las personas, se materializa en la continuidad de los programas de bienestar, una red de apoyo crucial para los más vulnerables. Estos programas, que abarcan desde la alimentación hasta la educación y la salud, buscan brindar una base sólida para el desarrollo individual y familiar.
El aumento al salario mínimo, otra de las medidas destacadas por la presidenta, no es solo un ajuste numérico, sino una herramienta para fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores. Un salario digno permite a las familias cubrir sus necesidades básicas con mayor holgura, impulsa el consumo interno y dinamiza la economía. Se trata, en definitiva, de una apuesta por la justicia social y la equidad.
El Plan México, por su parte, se presenta como un conjunto de iniciativas estratégicas que buscan impulsar el desarrollo del país en diversos ámbitos. Desde la infraestructura hasta la innovación tecnológica, pasando por la sostenibilidad ambiental, el Plan México aspira a sentar las bases para un futuro más próspero y equitativo. Estas medidas, en conjunto, no solo buscan mitigar los efectos de la volatilidad económica global, sino también construir una economía más resiliente y menos dependiente de factores externos.
En un mundo interconectado, donde las economías se entrelazan y las crisis se propagan con rapidez, la presidenta Sheinbaum Pardo reconoce la influencia de la economía estadounidense en México. Sin embargo, lejos de adoptar una postura pasiva, se compromete a trabajar activamente para minimizar la vulnerabilidad del país ante las fluctuaciones externas. La promoción de la inversión, la generación de empleo y la protección del bienestar de la población son los pilares de esta estrategia.
La revisión constante de estas políticas, el monitoreo permanente de su impacto y la adaptación a las cambiantes circunstancias globales son elementos clave para garantizar su efectividad. En un entorno complejo y dinámico, la capacidad de respuesta y la flexibilidad son fundamentales para sortear los desafíos y alcanzar los objetivos planteados. El compromiso de la presidenta Sheinbaum Pardo con el bienestar del pueblo mexicano se traduce en una serie de acciones concretas que buscan no solo impulsar el crecimiento económico, sino también asegurar que sus beneficios se distribuyan de manera justa y equitativa.
Fuente: El Heraldo de México