29 de mayo de 2025 a las 11:10
Precios de cine por las nubes: ¿Tiene razón Ayhllón?
El cine mexicano se encuentra en una encrucijada fascinante. Mientras las grandes producciones luchan por financiación y se debaten entre la taquilla y el arte, directores como Luis Ayhllón demuestran que la creatividad y la ingeniosidad pueden más que los presupuestos inflados. Su más reciente obra, "Partida", no solo se erige como un testimonio de la eficiencia en la producción cinematográfica, sino también como una poderosa reflexión sobre las dinámicas de poder en el ambiente laboral, un tema universal que resuena con fuerza en la actualidad.
Ayhllón, con una trayectoria marcada por la creación de películas visualmente impactantes con recursos limitados, ha logrado lo que muchos consideran una hazaña: filmar una película completa en tan solo 15 días, con un presupuesto menor al millón de pesos. Y no se trata de una producción amateur, sino de una obra realizada con el respaldo de TV UNAM, aprovechando la infraestructura y el talento humano de la televisora pública. Este modelo de producción, lejos de ser una limitante, se convirtió en una oportunidad para explorar nuevas formas de narrar y crear. La austeridad, en este caso, se traduce en una estética particular, un enfoque minimalista que potencia la intensidad del drama que se desarrolla en pantalla.
"Partida", adaptación de una obra teatral escrita por el propio Ayhllón, nos confina a un espacio único: las oficinas de una empresa. Allí, tres personajes (interpretados por Álvaro Guerrero, Rodrigo Vázquez y Quetzalli Cortés) se enfrentan a las sutiles pero devastadoras consecuencias del "pequeño poder". Esa capacidad que algunos adquieren en la jerarquía laboral para humillar, ofender y manipular a sus subordinados. Un fenómeno tan común que resulta inmediatamente reconocible para cualquier espectador que haya experimentado la toxicidad de ciertos ambientes de trabajo.
La película, más allá de denunciar el abuso de poder, se adentra en la psicología de los personajes, explorando las motivaciones y las consecuencias de este tipo de comportamientos. ¿Cómo transforma el poder, incluso en pequeñas dosis, a quienes lo ostentan? ¿Qué mecanismos se activan en las víctimas? Estas son algunas de las preguntas que plantea "Partida", invitando a la reflexión y al debate.
La colaboración entre Ayhllón y TV UNAM abre un interesante precedente para la producción cinematográfica en México. Demuestra que es posible generar contenido de calidad, con temáticas relevantes y un enfoque artístico, sin necesidad de incurrir en gastos exorbitantes. Además, pone de manifiesto el potencial de la televisión pública como plataforma para el desarrollo del arte y la cultura, una función que, como señala el propio Ayhllón, a menudo se ve relegada en favor de contenidos panfletarios. "Partida" es, en definitiva, una apuesta por un cine diferente, un cine que prioriza la historia, la actuación y la reflexión, demostrando que la creatividad puede florecer incluso en los terrenos más austeros. Y esto, sin duda, es una buena noticia para el cine mexicano.
Fuente: El Heraldo de México