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29 de mayo de 2025 a las 06:55
Niña recibe atención médica en México tras negación de EEUU
La angustia se palpa en el aire. Una madre mexicana y su pequeña hija, aferradas a la esperanza, enfrentan la amenaza de una deportación que podría significar una sentencia de muerte para la niña. Llegaron a Estados Unidos en julio de 2023 con un parole humanitario, una luz en el camino que les permitía acceder al tratamiento médico vital que la pequeña necesitaba en California. Cumplieron con cada requisito, cada cita, cada instrucción de las autoridades estadounidenses, con la fe puesta en la promesa de una atención que les salvaría la vida.
Pero la promesa se rompió en abril de 2025. Sin previo aviso, sin una explicación clara, el permiso humanitario fue revocado. La orden de salida inmediata del país cayó como un mazo sobre la frágil estabilidad que habían construido. El equipo médico que atendía a la niña, con la voz de la ciencia y la experiencia, advirtió sobre las devastadoras consecuencias que tendría la interrupción del tratamiento: un riesgo inminente para su vida.
En este escenario desolador, la solidaridad se levanta como un escudo. La organización civil Public Counsel, con su compromiso inquebrantable con la justicia, ha asumido la representación legal de la madre y su hija. No están solas. Los Consulados de México en Los Ángeles y Fresno, como brazos extendidos de la patria, trabajan sin descanso, tejiendo una red de apoyo que las envuelve y las protege. La comunicación fluye constante, se buscan alternativas, se tocan puertas, se intercede ante legisladores estatales y federales. La lucha contra el reloj es implacable, cada minuto cuenta en la carrera por salvar una vida.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México, con la firmeza que la caracteriza, da seguimiento puntual al caso. La coordinación con la abogada de la familia es estrecha, el apoyo y el acompañamiento consular, una constante. No se escatiman esfuerzos. La diplomacia se convierte en una herramienta poderosa, en un puente que une a dos naciones en la búsqueda de una solución justa y humana.
La historia de esta madre y su hija no es un caso aislado. Refleja la vulnerabilidad de miles de familias que buscan refugio y atención médica en un mundo cada vez más complejo. Es un llamado a la empatía, a la solidaridad, a la construcción de puentes en lugar de muros. Es un recordatorio de que la salud es un derecho humano fundamental, que no debe estar sujeto a los vaivenes de la política migratoria. Es una historia que nos interpela a todos, que nos exige actuar, que nos invita a ser parte de la solución. ¿Qué podemos hacer nosotros, como sociedad, para que estas historias tengan un final diferente? ¿Cómo podemos construir un mundo donde la salud y la dignidad de las personas estén por encima de cualquier frontera? La respuesta está en nuestras manos.
Fuente: El Heraldo de México