29 de mayo de 2025 a las 14:30
Justicia para Ángel: Madre recibe pena máxima.
La sombra de la sospecha se cernía sobre Nora Marta Lozano desde el instante en que reportó la desaparición de su hijastro, Jorge Scali. Diez largos días de angustia fingida, un teatro macabro que se desmoronaría bajo el peso de las evidencias. Un hombre invidente, con discapacidades intelectuales, confiado al cuidado de un sistema que prometía protegerlo, se convertía en la víctima silenciosa de una trama siniestra. La imagen de Scali, residente del geriátrico en Bahía Blanca, se desvanecía en la memoria colectiva a medida que los días se convertían en semanas. La denuncia de Lozano, un grito desesperado por encontrar a su hijastro “perdido” en un cementerio local, resonaba con la frialdad de una mentira calculada.
La investigación, liderada por fiscales tenaces, comenzó a tejer una red alrededor de Lozano. Cada paso, cada interrogatorio, cada pista, la acercaba más a la verdad que intentaba ocultar. El descubrimiento de dos armas de fuego, con municiones servibles, en su domicilio durante un allanamiento, fue la primera grieta en su fachada de inocencia. La mujer, que se presentaba como una familiar preocupada, carecía de los permisos necesarios para la portación de armas. Este hallazgo, aparentemente inconexo con la desaparición, se convertiría en una pieza clave del rompecabezas.
El tiempo, implacable, finalmente reveló el horrendo secreto. El cuerpo de Jorge Scali fue hallado en un desolado monte de eucaliptos, a la vera de una carretera nacional. Las marcas de al menos 28 puñaladas, infligidas con saña en su pecho y región lumbar, silenciaron para siempre la voz del hombre vulnerable. La reconstrucción de los hechos, minuciosa y detallada, pintó un cuadro aterrador. El 17 de septiembre de 2022, Lozano acudió al geriátrico con un plan premeditado: acabar con la vida de su hijastro. Lo sacó del centro con engaños, lo condujo a ese paraje solitario y, con una crueldad inimaginable, lo atacó con un arma blanca.
La justicia, aunque lenta, no se hizo esperar. Tras un proceso judicial que duró casi tres años, Nora Marta Lozano fue declarada culpable de homicidio agravado por el vínculo, falsa denuncia y tenencia ilegal de armas. La condena: cadena perpetua. Un castigo que, si bien no devolverá la vida a Jorge Scali, representa un atisbo de justicia para un hombre que no pudo defenderse. Su historia, marcada por la tragedia, nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de proteger a los más vulnerables. El caso de Jorge Scali, un hombre con discapacidad visual e intelectual, asesinado por su propia madrastra, deja una profunda herida en la sociedad argentina, una herida que nos obliga a reflexionar sobre la violencia intrafamiliar y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para quienes más lo necesitan. ¿Cuántos Jorge Scali más permanecen en silencio, víctimas de la crueldad en la intimidad de sus hogares? La respuesta a esta pregunta es un desafío que nos interpela como sociedad.
Fuente: El Heraldo de México