29 de mayo de 2025 a las 09:15
El Golpe Silencioso
La retórica incendiaria del presidente López Obrador, acusando a la oposición y al Poder Judicial de orquestar un "golpe de Estado técnico" para anular las elecciones, no hace más que enturbiar el panorama político y alimentar la polarización que tanto daño le hace a México. Su discurso, plagado de frases extremas y acusaciones sin fundamento, busca desviar la atención de los verdaderos problemas que aquejan al país y crear una narrativa de víctima que justifique sus acciones.
Recordemos que el propio López Obrador, en su camino a la presidencia, condenaba las prácticas que hoy abraza sin pudor. Acusaba a los gobiernos anteriores de intervenir en los procesos electorales, y ahora, desde el poder, utiliza la maquinaria estatal para favorecer a su partido, Morena. La ironía es palpable, la transformación prometida se ha convertido en una repetición de los vicios que tanto criticaba.
Morena se presenta como la opción del pueblo, la encarnación de la democracia, pero sus acciones demuestran lo contrario. Tras una fachada de retórica progresista, se esconde una ambición autoritaria que busca desmantelar las instituciones democráticas y concentrar el poder. La estrategia es clara: construir una narrativa falaz, manipular el lenguaje y sembrar la desconfianza en las instituciones para justificar sus acciones.
Este supuesto "golpe de Estado silencioso" del que habla la oposición no es más que un reflejo del propio modus operandi del régimen. Veamos los hechos: la sobrerrepresentación de Morena en el Poder Legislativo, obtenida a través de prácticas cuestionables, la creciente militarización de la vida pública, el desmantelamiento de los órganos autónomos que garantizan la transparencia y la rendición de cuentas, la asfixia financiera a estados y municipios gobernados por la oposición, y la inminente reforma al Poder Judicial, orquestada para controlarlo. Todo ello apunta a un patrón sistemático de debilitamiento de los contrapesos al poder ejecutivo.
La propuesta de una "Ley Censura" es la guinda del pastel. Un intento descarado de amordazar a la prensa y limitar la libertad de expresión, elementos fundamentales de cualquier democracia. ¿Cómo puede un gobierno que se dice demócrata pretender silenciar las voces críticas?
La responsabilidad de esta deriva autoritaria no recae únicamente en Morena. El Instituto Nacional Electoral (INE) y los tribunales electorales también tienen su parte de culpa, al permitir las irregularidades que llevaron a la sobrerrepresentación legislativa del partido en el poder. Y qué decir de aquellos políticos que, cegados por la ambición o el miedo, han traicionado sus principios y se han convertido en cómplices de este desmantelamiento democrático.
El futuro de México pinta sombrío. Las políticas económicas de Morena, alejadas de la realidad y sustentadas en una ideología anacrónica, conducen al país hacia una crisis económica. La inseguridad, lejos de disminuir, se agrava día a día, amenazando con convertirnos en un narcoestado. Y cuando el colapso finalmente llegue, será muy difícil revertir el daño, pues el régimen se ha encargado de eliminar todos los mecanismos de control y equilibrio de poder.
Los que ayer se erigían como defensores de la democracia, hoy se han convertido en los golpistas que tanto criticaban. La hipocresía es evidente, la transformación prometida se ha transformado en una regresión autoritaria. El tiempo dirá si México logra recuperar el camino de la democracia o se sume en las tinieblas de un régimen autoritario.
Fuente: El Heraldo de México