29 de mayo de 2025 a las 12:30
El Bolero de Elisa: ¡Un Éxito!
La noche del sábado vibró con una energía única, una comunión palpable entre artista y audiencia. Elisa Carrillo, la estrella mexicana del ballet internacional, regresó a su tierra para entregar, en una emotiva despedida del Bolero de Béjart, una actuación que trascendió la técnica impecable para convertirse en una declaración de amor a su público. Catorce minutos bastaron para que la magia se apoderara del Auditorio Nacional, catorce minutos en los que Carrillo no solo ejecutó la compleja coreografía, sino que la vivió, la respiró, la ofreció como un regalo precioso. Cada movimiento, cada gesto, cada mirada, hablaba de la pasión y la entrega de una artista en la cima de su carrera, despidiéndose de una pieza icónica con la misma intensidad con la que un amante se despide de su amado.
La atmósfera, cargada de emoción, se podía palpar desde el inicio. El público, expectante, llenó cada rincón del Auditorio Nacional, ansioso por presenciar este momento histórico. Y Carrillo no decepcionó. Desde su aparición en el escenario, irradió una fuerza magnética, una presencia escénica que cautivó a todos. Con la música de Ravel como telón de fondo, la bailarina mexicana se entregó al frenesí del Bolero, guiando a los cuarenta bailarines que la acompañaban en un torbellino de movimiento y precisión. La simbiosis entre la artista y la música era evidente, creando una experiencia hipnótica que dejó al público sin aliento.
Pero la noche no solo fue Bolero. Antes de la pieza principal, Carrillo ofreció una muestra de su versatilidad y talento con la interpretación de "Tué" de Marco Goecke. Con una elegancia minimalista, vestida de negro, la bailarina se adueñó del escenario, jugando con las luces y las sombras, demostrando una vez más su dominio técnico y su capacidad expresiva. La música de Bárbara, "Drouot" y "Sid' amour à mort", creó la atmósfera perfecta para esta pieza introspectiva, que sirvió como preámbulo para la explosión de energía que vendría después.
La presencia de Piotr Nardelli, figura clave en la historia del Bolero de Béjart, añadió un toque especial a la velada. Su mirada atenta desde bambalinas, testigo de innumerables interpretaciones de esta obra maestra, confirmaba la magnitud del talento de Carrillo. Nardelli, quien ha trabajado con los mejores bailarines del mundo, ha sido testigo de la evolución de esta pieza a lo largo de los años, y su presencia en el Auditorio Nacional esa noche era un reconocimiento al nivel artístico alcanzado por la bailarina mexicana.
Y como en toda gran celebración, la noche contó con la participación de amigos y colegas que quisieron acompañar a Carrillo en este momento tan especial. Léonore Baulac, Marc Moreau, Alina Nanu, entre otros grandes nombres del ballet internacional, se unieron a la fiesta, ofreciendo al público una muestra de su talento y compartiendo el escenario con la bailarina mexicana en una muestra de admiración y camaradería. La noche se convirtió en un homenaje a la danza, a la amistad, y al talento de una artista excepcional que ha llevado el nombre de México a los escenarios más importantes del mundo. El eco de los aplausos, las ovaciones, y el grito de "¡Gracias mi México querido!" resonarán en la memoria de todos los presentes, como un recordatorio de la magia que se crea cuando la pasión, la disciplina y el talento se unen en un solo escenario.
Fuente: El Heraldo de México