29 de mayo de 2025 a las 19:30
Desayuno: ¿Huevos crudos o cocidos?
La fiebre del fitness y la búsqueda del cuerpo perfecto han impulsado tendencias alimenticias, algunas cuestionables, como la de consumir huevos crudos o poco cocidos. Si bien las redes sociales nos muestran influencers y atletas incorporando huevos crudos en sus batidos proteicos y desayunos, la realidad es que esta práctica no es tan saludable como parece y esconde riesgos que vale la pena conocer.
Es innegable que los huevos son un alimento excepcional. Una fuente rica en proteínas, vitaminas esenciales como la D y la B12, y minerales como el selenio y el zinc, además de contener antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, beneficiosas para la salud ocular. Sin embargo, la forma en que los consumimos juega un papel crucial en la absorción de estos nutrientes y, sobre todo, en nuestra seguridad alimentaria.
El peligro latente en el consumo de huevos crudos o poco cocidos radica en la posible presencia de la bacteria Salmonella enteritidis. Esta bacteria, que puede encontrarse tanto en la cáscara como en el interior del huevo, es la causante de la salmonelosis, una infección que puede manifestarse con síntomas que van desde leves molestias gastrointestinales hasta cuadros severos de fiebre alta, diarrea intensa, vómitos persistentes y dolor abdominal agudo. En grupos vulnerables como niños pequeños, adultos mayores, personas con sistemas inmunológicos debilitados y mujeres embarazadas, la salmonelosis puede desencadenar complicaciones graves que requieren hospitalización.
Si bien algunos defienden el consumo de huevos crudos argumentando una mayor biodisponibilidad de ciertos nutrientes, la ciencia nos muestra lo contrario. Estudios demuestran que la absorción de proteínas es significativamente mayor en huevos cocidos, alcanzando hasta un 90%, en comparación con un 50% en huevos crudos. Esto se debe a que el calor desnaturaliza las proteínas, facilitando su digestión y asimilación por parte de nuestro organismo. Además, la cocción inactiva los inhibidores de enzimas presentes en el huevo crudo, los cuales interfieren con la absorción de nutrientes como la biotina.
La colina, nutriente esencial para la función cerebral y la salud del hígado, también se encuentra en los huevos. Sin embargo, su absorción no se ve afectada por la cocción, por lo que no hay una ventaja real en consumirlos crudos para obtener este nutriente.
Entonces, ¿cómo podemos disfrutar de los beneficios de los huevos sin poner en riesgo nuestra salud? La clave está en la cocción adecuada. Asegurarse de que tanto la clara como la yema estén completamente coaguladas es fundamental para eliminar la bacteria Salmonella. Huevos revueltos, fritos, cocidos, en tortillas o como parte de otras preparaciones culinarias son opciones seguras y deliciosas para incorporar este alimento a nuestra dieta.
No te dejes llevar por modas pasajeras que pueden comprometer tu bienestar. Prioriza la seguridad alimentaria y elige la opción más saludable: consume huevos cocidos y disfruta de todos sus beneficios sin riesgos. Infórmate, consulta con profesionales de la salud y toma decisiones conscientes para cuidar tu salud y la de tu familia. Recuerda, una alimentación balanceada y segura es la base de un estilo de vida saludable.
Fuente: El Heraldo de México