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29 de mayo de 2025 a las 19:40

Contexto cotidiano: Aporte del Trabajo Social al juez.

En el complejo entramado de la justicia, la búsqueda de la verdad se asemeja a un intrincado rompecabezas donde cada pieza, por pequeña que parezca, contribuye a la imagen final. En este contexto, el trabajo social pericial se erige como una herramienta fundamental, aportando elementos cruciales para que los impartidores de justicia del Poder Judicial de la Ciudad de México (PJCDMX), bajo la dirección del magistrado Rafael Guerra Álvarez, puedan emitir fallos con mayor precisión y justicia.

Yolotsi Olivares Rosales, subdirectora de Trabajo Social de la Coordinación de Intervención Especializada para Apoyo Judicial, subraya la importancia de comprender el contexto vital de las partes involucradas en un proceso judicial. No se trata simplemente de escuchar testimonios, sino de sumergirse en la cotidianidad de las personas, entender sus problemáticas y desentrañar la compleja red de relaciones que influyen en sus acciones. Las pruebas periciales en trabajo social actúan como un puente entre la realidad de los justiciables y la interpretación de la ley, permitiendo a los jueces visualizar el escenario completo y tomar decisiones más informadas.

La confiabilidad de estas pruebas radica en la rigurosidad del proceso y la cualificación de los peritos. Cada uno de ellos cuenta con un diplomado que los acredita como expertos en la materia, garantizando la aplicación de metodologías científicas y un análisis objetivo de la información. El cien por ciento de los peritos del PJCDMX están capacitados para “convertirse en los ojos, las manos, los pies, la voz” de quienes se encuentran inmersos en un proceso judicial, como afirma Olivares Rosales. Su labor trasciende la simple recopilación de datos; se trata de interpretar las dinámicas familiares, las circunstancias socioeconómicas y los factores emocionales que pueden influir en el desarrollo de un conflicto.

A diferencia de la fría letra de los documentos o las declaraciones, a veces sesgadas, de las partes involucradas, el trabajo social pericial se adentra en el terreno de lo humano. Las visitas domiciliarias, parte fundamental de este proceso, permiten a los peritos observar de primera mano el entorno en el que se desenvuelven las personas, realizar entrevistas estructuradas y semiestructuradas, y detectar inconsistencias o información relevante que podría pasar desapercibida en una audiencia judicial. "Es difícil que un juez pueda conocer la dinámica de una familia solo por el dicho de las personas", explica Olivares Rosales, recalcando la necesidad de una mirada experta que pueda discernir la verdad más allá de las versiones interesadas.

La metodología empleada, basada en las ciencias sociales, combina el análisis cuantitativo y cualitativo, proporcionando una visión integral de la realidad social de los justiciables. El trabajo de gabinete, que incluye el cotejo de documentación y verificación de identidades, se complementa con el trabajo de campo, donde las entrevistas y la observación directa aportan valiosa información para la elaboración del informe pericial. Este informe, fruto de un proceso riguroso y objetivo, se convierte en una pieza clave para que los jueces puedan emitir sentencias y sanciones con la menor cantidad de sesgos posible, acercándose así al ideal de una justicia más equitativa y humana. En definitiva, las pruebas periciales en trabajo social no solo aportan elementos de convicción, sino que contribuyen a la construcción de una sociedad más justa, donde la comprensión del contexto y la búsqueda de la verdad son pilares fundamentales.

Fuente: El Heraldo de México