28 de mayo de 2025 a las 09:40
Veracruz: ¿Sheinbaum o Nahle?
El encuentro entre Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle, más allá de la agenda oficial de seguridad para los comicios municipales en Veracruz, se tiñó de un intenso color guinda. A puerta cerrada, las dos figuras clave de Morena analizaron el panorama electoral que se avecina, con la confianza emanando de los números que la presidenta traía bajo el brazo. Informes previos, suministrados por Luisa María Alcalde, pintaban un escenario de dominio absoluto para el partido gobernante: la proyección de al menos 140 alcaldías de las 212 en disputa, incluyendo bastiones clave como Xalapa, Córdoba, Poza Rica, Coatzacoalcos y Tuxpan, además de la joya de la corona, el municipio de Veracruz, actualmente en manos de la oposición. Un triunfo de esta magnitud, con una posible diferencia de 2 a 1 en los municipios más poblados – los verdaderos pesos pesados en el tablero político veracruzano – establecería un precedente histórico, superando incluso la época dorada del PRI con Fidel Herrera Beltrán al mando. Sheinbaum, con la información privilegiada del Comité Ejecutivo Nacional, buscó la confirmación de Nahle sobre el control territorial, una pregunta retórica que la gobernadora respondió con la seguridad que otorgan las encuestas favorables.
Sin embargo, mientras el optimismo morenista se desborda, desde la trinchera naranja se escucha un rugido desafiante. Movimiento Ciudadano, con la mira puesta en al menos 50 ayuntamientos, aspira a consolidarse como la segunda fuerza política del estado, el principal contrapeso a la aplanadora guinda. De lograrlo, enterraría bajo una avalancha de votos las aspiraciones del PAN y el PRI, condenándolos a un papel secundario en el escenario político veracruzano. Este ambicioso objetivo, de concretarse, reconfiguraría el mapa político del estado y obligaría a Morena a considerar un rival de peso en futuras contiendas.
La batalla por Veracruz se presenta, pues, como un duelo de titanes. Por un lado, Morena, con la maquinaria aceitada y la inercia de la victoria a su favor, busca no sólo retener la gubernatura y su control absoluto del congreso local, sino también pintar de guinda la mayoría de los ayuntamientos, asfixiando políticamente a sus adversarios. Por el otro, Movimiento Ciudadano, con la ambición de convertirse en la alternativa real al poder hegemónico, apuesta por una sorpresa mayúscula que le permita erigirse como la principal fuerza opositora. El resultado de esta contienda no sólo definirá el futuro inmediato de Veracruz, sino que también tendrá resonancia a nivel nacional, influyendo en la estrategia de los partidos de cara a las elecciones presidenciales de 2024. ¿Se confirmará el pronóstico de un dominio absoluto de Morena? ¿Logrará Movimiento Ciudadano su audaz objetivo? ¿Resurgirán el PAN y el PRI de las cenizas? Las próximas semanas serán cruciales para responder a estas interrogantes y desentrañar el destino político de Veracruz. La incertidumbre se mantiene, y con ella, la expectativa de un proceso electoral que promete ser tan intenso como determinante.
El análisis del panorama electoral veracruzano no puede obviar la figura de Fidel Herrera Beltrán, cuyo legado en el PRI sirve como punto de referencia para evaluar el actual dominio de Morena. La pregunta que flota en el aire es si el partido guinda logrará superar la influencia que el ex gobernador ejerció en su momento. Las circunstancias son distintas, el contexto ha cambiado, pero la comparación es inevitable. ¿Estamos ante el inicio de una nueva era de hegemonía política en Veracruz, o se trata de un fenómeno transitorio? El tiempo, y las urnas, tendrán la última palabra.
Además, es crucial observar el papel que jugarán los candidatos locales en esta elección. Más allá de las grandes figuras nacionales y las estrategias partidistas, la conexión con el electorado a nivel municipal será determinante. La capacidad de los candidatos para abordar las problemáticas específicas de cada comunidad y presentar propuestas concretas podría inclinar la balanza en una u otra dirección. En este sentido, la elección en Veracruz se convierte en un microcosmos de la política nacional, donde la interacción entre los factores locales y nacionales define el resultado final.
Fuente: El Heraldo de México