29 de mayo de 2025 a las 01:50
Reloj Centenario: ¡Vuelve a la vida!
El tiempo, implacable e indiferente, parecía haberse detenido para el emblemático Reloj Chino de la Ciudad de México. Sus manecillas, congeladas en las 2:25, se habían convertido en un silencioso testimonio del paso de los años y del olvido que, en ocasiones, amenaza a nuestras joyas urbanas. Por años, este monumento, testigo de la historia y símbolo de la amistad entre México y China, permaneció inmóvil, un gigante dormido en el corazón de la bulliciosa intersección de Bucareli y Artículo 123. Sin embargo, como un latido que vuelve a la vida, el mecanismo del reloj ha vuelto a funcionar. Gracias a la experta intervención de un maestro relojero, las manecillas se han liberado de su letargo y vuelven a danzar al compás del tiempo, recordándonos la importancia de preservar nuestro patrimonio.
La historia de este reloj es tan fascinante como intrincada, un reflejo de la propia historia de la comunidad chino-mexicana y su inquebrantable vínculo con la ciudad. Un regalo del último emperador de China, Puyi, al pueblo mexicano para conmemorar el Centenario de la Independencia en 1910, el reloj original, ubicado en la Plaza de la Ciudadela, fue trágicamente destruido durante la Decena Trágica de 1913. No obstante, el espíritu de resiliencia de la comunidad china se impuso a la adversidad. Con tesón y dedicación, recabaron fondos para reconstruir esta joya horológica, que finalmente se erigió en su ubicación actual en 1921.
Este renacimiento del Reloj Chino no solo marca la recuperación de un mecanismo, sino también la revalorización de un oficio que se desvanece: el de maestro relojero. En una era dominada por la tecnología digital, la figura del relojero, con su minucioso trabajo y su profundo conocimiento de la mecánica, se convierte en una especie de alquimista del tiempo. La jubilación en 2024 de los dos últimos relojeros de planta de la alcaldía, pone de manifiesto la urgente necesidad de preservar y transmitir estos conocimientos ancestrales, antes de que se pierdan para siempre en los engranajes del olvido.
La reactivación del reloj es solo el primer paso en un ambicioso plan de restauración. La administración local se ha comprometido a presentar un proyecto integral que garantice la conservación a largo plazo de este monumento, bajo los más estrictos criterios técnicos y legales en materia de patrimonio. No se trata solo de mantener funcionando un reloj, sino de preservar un legado histórico, un símbolo de la amistad entre dos culturas y un recordatorio tangible de la importancia de valorar nuestras raíces. La renovación del Reloj Chino en 2010, con motivo del Bicentenario de la Independencia, sentó un precedente importante en este sentido. Ahora, con esta nueva iniciativa, se reafirma el compromiso de la ciudad con la preservación de su patrimonio cultural, un patrimonio que nos pertenece a todos y que debemos proteger para las futuras generaciones.
El tic-tac del Reloj Chino vuelve a resonar en el corazón de la ciudad, un sonido que nos recuerda el incesante fluir del tiempo y la importancia de preservar la memoria de quienes nos precedieron. Este renacimiento es una invitación a reflexionar sobre nuestra propia historia y a reconocer el valor de la herencia cultural que nos define como sociedad. Es una oportunidad para reconectar con nuestras raíces y para construir un futuro donde el pasado y el presente se entrelacen en perfecta armonía.
Fuente: El Heraldo de México