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28 de mayo de 2025 a las 03:50
México: ¿Fin al bloqueo ganadero?
La amenaza latente del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo (GBN) se cierne sobre la agricultura de Norteamérica, un enemigo silencioso que, de no ser controlado, podría causar estragos en la economía y la seguridad alimentaria de la región. Ante este panorama, la colaboración entre Estados Unidos y México se erige como un baluarte de defensa, una alianza estratégica que se fortalece con la reciente inyección de recursos anunciada por la Secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke L. Rollins.
La inversión de 21 millones de dólares destinada a la renovación de la planta de producción de moscas estériles en Metapa, México, no es simplemente una cifra en un comunicado de prensa. Representa la apuesta decidida por una técnica de control biológico altamente efectiva: la Técnica del Insecto Estéril (TIE). Imaginen un ejército silencioso, compuesto por millones de moscas del GBN, pero estériles, liberadas estratégicamente para competir con sus contrapartes fértiles. Al aparearse con las hembras silvestres, impiden la reproducción y, por ende, la propagación de la plaga. Esta estrategia, sumada a otras medidas de control, se convierte en un arma poderosa para combatir al GBN sin recurrir a pesticidas que podrían dañar el ecosistema.
La planta de Metapa, una vez operativa, se convertirá en una verdadera fábrica de esperanza, produciendo entre 60 y 100 millones de moscas estériles del GBN semanalmente. Esta capacidad de producción masiva es crucial para cubrir la extensa área geográfica afectada por la plaga, especialmente en el sur de México, creando una barrera de contención que impide su avance hacia el norte.
La colaboración binacional no se limita a la inversión en infraestructura. El diálogo constante entre la Secretaria Rollins y el Secretario Julio Berdegué, así como el trabajo diario entre el USDA y sus contrapartes mexicanas, son testimonio del compromiso conjunto para enfrentar esta amenaza. El intercambio de información, la coordinación de estrategias y la implementación de medidas conjuntas, como el control de la importación de animales vivos y la vigilancia epidemiológica reforzada, son piezas clave en este complejo rompecabezas de la bioseguridad.
Más allá de las cifras y las estrategias, la lucha contra el GBN representa una batalla por la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de la región. La protección del ganado, un pilar fundamental de la agricultura, se traduce en la salvaguarda de los medios de subsistencia de miles de familias y en la garantía de acceso a proteínas animales para la población.
La inversión anunciada por la Secretaria Rollins no es solo un gasto, es una inversión en el futuro, un paso firme hacia la erradicación del GBN y la construcción de un sistema agrícola más resiliente y seguro. La alianza entre Estados Unidos y México, fortalecida por esta iniciativa, se convierte en un ejemplo de cooperación internacional en la búsqueda de soluciones a problemas comunes, demostrando que la unión de esfuerzos y la visión a largo plazo son las mejores armas para enfrentar los desafíos del siglo XXI. El camino hacia la erradicación del GBN es largo y complejo, pero con la colaboración y la innovación como banderas, el horizonte se vislumbra con optimismo.
Fuente: El Heraldo de México