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28 de mayo de 2025 a las 05:05

Células inmunes: el futuro de la lucha contra el cáncer

La lucha contra el cáncer siempre ha sido una carrera contra el tiempo, una búsqueda incansable de nuevas armas para combatir un enemigo formidable. Si bien los tratamientos tradicionales como la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia han sido pilares en esta batalla, la ciencia no cesa en su empeño por encontrar alternativas más precisas y menos agresivas. En este escenario, la terapia con células inmunitarias, específicamente la terapia CAR-T, emerge como una luz de esperanza, una revolución en potencia que promete cambiar el paradigma del tratamiento oncológico.

Imaginen un ejército microscópico, entrenado para identificar y destruir con precisión las células cancerosas, sin dañar las células sanas. Esa es la esencia de la terapia CAR-T, que utiliza linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco, modificados genéticamente para reconocer y atacar específicamente las células tumorales. Estos linfocitos T modificados, armados con un receptor de antígeno quimérico (CAR), se convierten en auténticos guerreros celulares, capaces de rastrear y eliminar el cáncer desde el interior del organismo.

Sin embargo, la terapia CAR-T actual, aunque prometedora, presenta importantes desafíos. El proceso es complejo, costoso y requiere tiempo. Las células T del paciente deben extraerse, modificarse en un laboratorio especializado, multiplicarse y luego reintroducirse en el paciente. Este proceso “ex vivo” no sólo es largo y laborioso, sino que también implica un alto costo, limitando su acceso a muchos pacientes. Un solo tratamiento puede alcanzar cifras astronómicas, cercanas a los 500.000 dólares, una barrera económica infranqueable para la mayoría.

Pero la ciencia no se detiene. En la vanguardia de la investigación, un nuevo enfoque “in vivo” se perfila como una alternativa viable y potencialmente revolucionaria. En lugar de modificar las células T fuera del cuerpo, este nuevo método busca modificarlas directamente dentro del paciente, administrando un gen que codifica para la proteína CAR. Imaginen la simplicidad: una inyección, similar a la administración de un medicamento, que transforma las propias células del paciente en un ejército anticancerígeno.

Este enfoque “in vivo” no sólo simplifica el proceso y lo hace más accesible, sino que también promete reducir drásticamente los costos. La producción en masa del gen para la proteína CAR podría abaratar significativamente el tratamiento, poniendo esta poderosa terapia al alcance de un mayor número de pacientes. Un vial del tratamiento "in vivo" podría costar mucho menos que la terapia CAR-T actual, abriendo una puerta a la esperanza para miles de personas.

Además de la reducción de costos, el tratamiento “in vivo” ofrece otra ventaja crucial: elimina la necesidad de la quimioterapia previa al tratamiento, que se utiliza en el enfoque "ex vivo" para preparar el sistema inmunológico del paciente. Esto no sólo reduce los efectos secundarios debilitantes de la quimioterapia, como el mayor riesgo de infecciones, sino que también amplía la elegibilidad para la terapia CAR-T a pacientes que, por su estado de salud, no podrían tolerar la quimioterapia.

Aunque los ensayos clínicos en humanos se encuentran en etapas iniciales, la comunidad científica observa con gran optimismo esta nueva versión simplificada de la terapia CAR-T. Si los resultados de los ensayos confirman su eficacia y seguridad, estaremos ante un cambio de paradigma en el tratamiento del cáncer, una revolución que democratizará el acceso a una terapia innovadora y potencialmente curativa, ofreciendo una nueva esperanza a quienes enfrentan esta enfermedad. El futuro de la lucha contra el cáncer se escribe con la tinta de la innovación, y la terapia CAR-T “in vivo” podría ser el capítulo más prometedor de esta historia.

Fuente: El Heraldo de México