28 de mayo de 2025 a las 06:30
Canadiense muere ahogado en Oaxaca
La tragedia tiñe las aguas de la majestuosa Zicatela. Un paraíso convertido en escenario de angustia y desesperación. La fuerza implacable del océano, que normalmente atrae con su belleza, esta vez cobró un alto precio. El cuerpo sin vida de Braydon L., un turista canadiense de 31 años, fue recuperado esta mañana tras una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a la comunidad costera. La imagen del joven, arrebatado por las olas imponentes, se suma a la creciente lista de tragedias que nos recuerdan la importancia del respeto a la naturaleza.
Zicatela, conocida por sus olas desafiantes, un imán para surfistas experimentados, se convirtió en una trampa mortal para Braydon y su compañero, un estadounidense de aproximadamente 40 años que aún permanece desaparecido. A pesar de las advertencias, a pesar de la bandera roja ondeando como un grito desesperado, ambos se aventuraron en las aguas embravecidas. Ignoraron el consejo de los salvavidas, las voces de los lugareños que conocen el temperamento caprichoso del mar. Seis metros de altura, una muralla líquida capaz de engullirlo todo. Una imprudencia que pagaron caro.
La embarcación de San Pedro Mixtepec, surcando las olas incansablemente, logró recuperar el cuerpo de Braydon. Una escena desgarradora, el regreso silencioso a la orilla, la entrega a las autoridades en la playa de Puerto Angelito. Mientras tanto, la búsqueda del segundo turista continúa contra reloj. Cada minuto cuenta, cada ola que rompe es una esperanza que se desvanece. La angustia de la familia, la incertidumbre, el eco de las olas que se llevan consigo un pedazo de vida.
El mar de fondo, ese fenómeno que azota la región con furia, ha puesto en alerta a las autoridades. El cierre del puerto en Huatulco, una medida drástica pero necesaria, evidencia la gravedad de la situación. Las marejadas imponentes, un espectáculo de la naturaleza que impone respeto y exige prudencia. No se trata de prohibir el disfrute de nuestras playas, sino de fomentar una cultura de prevención, de respeto a las señales, de conciencia sobre los peligros que acechan.
La coordinación entre la Dirección de Servicios Náuticos y Pesca, la Coordinación Municipal de Protección Civil y el presidente municipal de San Pedro Mixtepec, Miguel Ángel Olvera, ha sido fundamental en las labores de rescate. Una labor titánica que se extiende más allá de la recuperación de los cuerpos, una labor que busca concientizar a la población. El comunicado oficial, con las coordenadas exactas del hallazgo (15.8537° latitud norte y 97.0733° longitud oeste), es un testimonio de la precisión y el compromiso de las autoridades.
Este lamentable suceso debe servir como una llamada de atención. El mar, fuente de vida y belleza, también puede ser una fuerza destructiva. Respetar las señales, atender las advertencias, no es un acto de cobardía, sino de inteligencia. La vida es un regalo invaluable, y no debemos arriesgarla innecesariamente. Que la tragedia de Zicatela nos recuerde la importancia de la prudencia, la humildad ante la fuerza de la naturaleza, y el respeto a la vida.
Fuente: El Heraldo de México