29 de mayo de 2025 a las 00:00
Alvin se debilita: ¿Peligro aún?
La calma del Pacífico Oriental se ha visto interrumpida. La Depresión Tropical Uno-E, surgida de las cálidas aguas cerca de Michoacán, amenaza con convertirse en la primera tormenta tropical de la temporada 2025. A tan solo 600 km al sur-suroeste de Zihuatanejo, Guerrero, este sistema meteorológico mantiene en vilo a las autoridades y a la población, con una probabilidad del 100% de evolucionar a ciclón tropical en las próximas 48 horas. Imaginen la fuerza de la naturaleza gestándose en el océano, una danza de vientos y agua con el potencial de transformarse en la Tormenta Tropical Alvin.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Centro Nacional de Huracanes (NHC) no quitan el ojo de encima a Uno-E. Sus pronósticos indican una posible intensificación entre la noche del miércoles 28 y el jueves 29 de mayo, un periodo crucial que definirá el futuro inmediato de las costas mexicanas. Mientras tanto, la depresión avanza sigilosamente hacia el oeste-noroeste, paralela a las costas de Guerrero y Michoacán, a una velocidad de 16 km/h, dejando a su paso un rastro de precipitaciones.
Desde Oaxaca y Chiapas, donde las lluvias se prevén intensas, hasta Tlaxcala, Estado de México, Morelos y Guerrero, con lluvias muy fuertes, el impacto de Uno-E ya se siente. Michoacán, Ciudad de México y Tabasco tampoco escapan a las precipitaciones fuertes, un preludio de lo que podría venir. El oleaje, otro signo inequívoco de la perturbación atmosférica, alcanza alturas de 2 a 3 metros en las costas de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, un espectáculo imponente pero a la vez amenazador.
La mirada preocupada de los expertos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se centra en Michoacán, Guerrero y Oaxaca, los estados con mayor probabilidad de recibir el impacto directo de la potencial Tormenta Tropical Alvin. Sin embargo, la trayectoria de estos fenómenos es caprichosa y la posibilidad de un desvío hacia Nayarit y Baja California Sur obliga a mantener la vigilancia en toda la región.
¿Qué significa esto para quienes viven en las zonas potencialmente afectadas? La prudencia es la clave. Mantenerse informado a través de los canales oficiales, seguir las indicaciones de las autoridades y tomar precauciones ante posibles inundaciones, deslaves y el poderoso oleaje son medidas cruciales para proteger la vida y los bienes. La preparación es nuestra mejor defensa ante la fuerza impredecible de la naturaleza. No se trata de alarmar, sino de estar preparados. La información oportuna puede marcar la diferencia.
Las próximas horas serán decisivas. La evolución de la Depresión Tropical Uno-E definirá el curso de los acontecimientos. Mientras tanto, la expectativa y la incertidumbre se mezclan en el aire, como las nubes que se arremolinan sobre el Pacífico, preñadas de lluvia y potencialmente, de la furia de la primera tormenta tropical de la temporada.
Fuente: El Heraldo de México