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27 de mayo de 2025 a las 17:25

Secreto del colágeno: la joya escondida de las carnitas.

El inigualable sabor de las carnitas, ese platillo que nos transporta directamente al corazón de México, va mucho más allá de un simple gusto culinario. Es un tesoro nutricional, una fuente rica en colágeno, esa proteína esencial que actúa como el arquitecto invisible de nuestro cuerpo, fortaleciendo desde la raíz del cabello hasta la solidez de nuestros huesos. Imaginen, en un solo bocado, un festín de beneficios para la piel, las uñas, las articulaciones, los vasos sanguíneos e incluso los intestinos.

Las carnitas, un verdadero ejemplo de aprovechamiento integral, nos invitan a redescubrir el cerdo en su totalidad. En esas ollas de cobre, donde la tradición se funde con el calor del fuego, cada pieza, sazonada con ajo, cebolla, hierbas aromáticas y a veces con un toque cítrico de naranja o la suavidad de la leche, se transforma en una sinfonía de sabores. Sin embargo, un tesoro oculto de colágeno permanece a menudo ignorado, relegado al olvido en muchas cocinas.

¡No cometamos ese error! Piel, orejas, cuerito… esas partes que a veces descartamos sin pensarlo dos veces, son precisamente las joyas de la corona en cuanto a colágeno natural. Incorporarlas a nuestras carnitas no solo potencia su sabor y textura, sino que nos brinda la oportunidad de regenerar tejidos, fortalecer nuestras articulaciones y devolverle la vitalidad a nuestra piel. Un auténtico elixir de juventud escondido en la tradición culinaria.

Y no nos olvidemos del espinazo, otra pieza invaluable que a menudo se desecha sin comprender su potencial. Cocinado a fuego lento, libera su gelatina, una fuente inagotable de nutrientes como la glucosamina y el condroitín, guardianes de la salud articular. Imaginen, un plato tradicional convertido en un suplemento natural, una forma inteligente de integrar el colágeno a nuestra dieta sin necesidad de recurrir a productos procesados.

Es importante, sin embargo, recordar la sabiduría del equilibrio. Si bien las carnitas nos ofrecen una generosa dosis de beneficios, algunas partes también contienen grasas saturadas y calorías. La clave está en la moderación, en la armonía entre el disfrute de este manjar y una dieta rica en frutas, verduras y proteínas magras. De esta manera, podremos aprovechar al máximo sus virtudes nutricionales sin comprometer nuestra salud.

Las carnitas, mucho más que un platillo, son una herencia culinaria que nos invita a conectar con la tradición, con el sabor y con el bienestar. Un recordatorio de que la cocina mexicana, además de deleitar nuestro paladar, también puede nutrirnos desde adentro, fortaleciendo nuestro cuerpo y revitalizando nuestro espíritu. Así que la próxima vez que disfruten de unas deliciosas carnitas, recuerden el valor de cada pieza, el poder del colágeno y la importancia de una alimentación consciente y equilibrada.

Fuente: El Heraldo de México