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27 de mayo de 2025 a las 09:55
Omán: ¿Puerta a la paz entre Irán y EEUU?
Omán, un oasis de tranquilidad en una región a menudo turbulenta, se presenta como un ejemplo fascinante de desarrollo y diplomacia. A diferencia de la ostentación de sus vecinos, Omán ha optado por un camino más sutil, priorizando la armonía arquitectónica que refleja su rica historia y la belleza natural de su paisaje. Mascate, su capital, cautiva con sus edificios bajos, sus palmeras datileras y sus flamboyanes, un contraste refrescante con los rascacielos que dominan el horizonte de otras ciudades del Golfo.
Este país, con una población de cinco millones de habitantes, se encuentra en una encrucijada. Si bien la producción de petróleo, que alcanza un millón de barriles diarios, ha sido la base de su desarrollo, Omán es consciente de la necesidad de diversificar su economía. Con reservas en declive, la mirada está puesta en el futuro, en la transición hacia un modelo económico basado en el turismo, el almacenamiento de productos petrolíferos como el amoniaco verde, y la prometedora economía del hidrógeno. Esta visión a 2040 se centra en la capacitación de su población y la reducción de la dependencia de la mano de obra extranjera, un objetivo ambicioso que busca empoderar a las empresas y a los trabajadores omaníes.
La estabilidad social de Omán, un valor preciado en una región marcada por conflictos, es un testimonio de su sabiduría política y de la visión de sus líderes. A diferencia de Yemen, su vecino sumido en una devastadora guerra civil, Omán ha cultivado un fuerte tejido social que le permite navegar las complejidades geopolíticas con serenidad. Su papel como mediador en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán es un ejemplo claro de su influencia diplomática. El estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio mundial, bajo el control conjunto de Omán e Irán, consolida la importancia estratégica de este país.
La reciente quinta ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, celebrada en la embajada omaní en Roma, subraya la confianza que ambas partes depositan en la diplomacia omaní. Si bien aún no se ha alcanzado un acuerdo definitivo, los progresos logrados son alentadores. El canciller omaní, con su característico pragmatismo, ha señalado que los temas más delicados, como el nivel de enriquecimiento de uranio, serán abordados en los próximos días con el objetivo de alcanzar un acuerdo sostenible.
La experiencia de Omán ofrece valiosas lecciones para el mundo. Su enfoque en la educación, la diversificación económica y la diplomacia pacífica son ejemplos a seguir. México, en particular, debería prestar mayor atención a este país y a la región del Medio Oriente. Compartimos principios fundamentales como el diálogo, la no intervención y la búsqueda de soluciones regionales. Fortalecer los lazos económicos con Omán, explorar oportunidades de inversión mutua e intercambiar experiencias en áreas como la inteligencia artificial, las energías renovables y el turismo, representaría una oportunidad invaluable para ambos países. El futuro se construye con alianzas estratégicas, y Omán, con su visión de futuro y su compromiso con la paz, se presenta como un socio ideal para México en el siglo XXI.
Fuente: El Heraldo de México