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27 de mayo de 2025 a las 18:50

¡Llamas en el escenario!

La escena, grabada en un video que rápidamente se viralizó, heló la sangre de los asistentes al concierto de Ilegales en Monterrey. En un instante, la vibrante coreografía se transformó en un cuadro de pánico cuando una llamarada, proveniente de un lanzallamas ubicado peligrosamente cerca del escenario, impactó directamente en el rostro de una de las bailarinas. El fuego, ascendiendo con violencia a más de un metro de altura, la envolvió por unos segundos que se sintieron eternos. La joven, visiblemente afectada por el impacto del calor en su piel y cabello, se cubrió el rostro con las manos y huyó del escenario en busca de auxilio.

La incertidumbre se apoderó del público, que observaba atónito la escena. Mientras la música continuaba y los demás integrantes de Ilegales seguían con la presentación –aparentemente sin poder reaccionar ante lo imprevisto del suceso–, la pregunta resonaba en la mente de todos: ¿cómo estaba la bailarina? El silencio posterior al incidente, roto solo por la música, amplificaba la angustia. La sensación de que algo terrible había ocurrido se extendía como la pólvora entre los asistentes, quienes de inmediato comenzaron a compartir videos del incidente en redes sociales, demandando información sobre el estado de salud de la joven.

Horas después, la agrupación dominicana Ilegales, a través de sus redes sociales, intentó calmar la tempestad digital que se había desatado. "Gracias a Dios nuestra bailarina ya se encuentra bien después del incidente en Monterrey", rezaba el escueto comunicado, acompañado del video del incidente. Si bien confirmaba que la bailarina no había sufrido consecuencias graves, el mensaje dejaba muchas preguntas sin respuesta. ¿Qué tipo de atención médica recibió? ¿Sufrió quemaduras de consideración? ¿Se tomarán medidas para evitar que este tipo de incidentes se repitan en futuros conciertos?

La publicación del video y el breve comunicado no hicieron más que avivar el debate en redes sociales. Mientras algunos usuarios señalaban la negligencia de la producción al colocar el lanzallamas tan cerca del escenario, otros defendían a la agrupación, argumentando que se trató de un accidente imprevisible. Se especulaba que, si bien los artistas y bailarines suelen estar al tanto de los efectos especiales que se utilizarán durante el show, en esta ocasión pudo haber un fallo de comunicación o un simple descuido que derivó en el incidente.

La discusión se centraba en la seguridad en los espectáculos en vivo. ¿Se están tomando las medidas necesarias para proteger tanto a los artistas como al público? ¿Existen protocolos de seguridad adecuados para el manejo de pirotecnia y efectos especiales? El incidente con la bailarina de Ilegales puso en evidencia la fragilidad de la línea que separa un espectáculo vibrante de una tragedia. Y más allá de la responsabilidad de la producción, el incidente sirve como un llamado de atención para revisar y reforzar las medidas de seguridad en todos los eventos masivos. La salud y la integridad de las personas no pueden depender del azar.

Fuente: El Heraldo de México