27 de mayo de 2025 a las 05:35
Horror en Irapuato: 17 cuerpos en fosas.
La pesadilla que se cernía sobre Rancho Nuevo del Llanito, en Irapuato, Guanajuato, ha comenzado a revelarse. La casa frente al campo de fútbol, un lugar que antes resonaba con risas y el bullicio de la vida cotidiana, se ha transformado en el epicentro de un macabro descubrimiento: fosas clandestinas que guardaban los restos de al menos 17 personas. Imaginen la escena: un lugar familiar, convertido en escenario de horror. La Fiscalía del Estado, con la frialdad que exige la investigación, ha confirmado la exhumación de estos cuerpos, 11 hombres y 2 mujeres identificados hasta el momento, mientras que la identidad y el sexo de otros cuatro permanecen en la sombra, un doloroso recordatorio de la violencia que azota nuestra tierra.
No se trata de un hallazgo fortuito, nos dicen las autoridades. No es la casualidad la que ha guiado a los investigadores hasta este punto, sino el trabajo meticuloso, la inteligencia, el análisis exhaustivo de datos y pistas. Una labor detectivesca que, lamentablemente, ha culminado en la confirmación de las peores sospechas. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Guanajuato ha sido clara: esta investigación se inició a raíz de la posible desaparición de personas, un hilo del que han tirado con tenacidad hasta llegar a este desolador descubrimiento.
El 22 de mayo, la orden de cateo. El 23 de mayo, a las 6:50 de la mañana, el inicio del operativo. Agentes del Ministerio Público, peritos criminalistas, expertos en arqueología y antropología forense, binomios caninos, la Agencia de Investigación Criminal, el Grupo GERI… un despliegue de fuerzas que revela la magnitud del caso. Imaginen la escena: el silencio de la madrugada roto por el sonido de las sirenas, las luces que iluminan la casa, el ir y venir de los investigadores, la tensión palpable en el aire.
Y luego, los hallazgos: cuatro cuchillos, cinco machetes, dos picos, cuatro palas. Herramientas que, en manos equivocadas, se convierten en instrumentos de muerte. Prendas de vestir, calzado… objetos personales que hablan de vidas truncadas, de historias que quedaron inconclusas. El georadar y los perros rastreadores, piezas clave en la búsqueda, marcando los puntos de interés, guiando a los investigadores hacia las fosas.
El 23 de mayo, 16 cuerpos. El 24 de mayo, uno más. Un proceso lento, doloroso, de exhumación y análisis. Los cuerpos, trasladados a los laboratorios forenses, donde los especialistas trabajarán incansablemente para identificarlos, para devolverles sus nombres, para darles un rostro a las víctimas.
Entre los fallecidos, se ha confirmado que cinco estaban reportados como desaparecidos: cuatro hombres y una mujer. Familias que esperaban noticias, que se aferraban a la esperanza, y que ahora se enfrentan a la dolorosa realidad. ¿Quiénes eran las otras víctimas? ¿Cuáles son sus historias? ¿Qué los llevó a este trágico final? Preguntas que aún no tienen respuesta, interrogantes que pesan en el aire como una losa.
La investigación continúa. La Fiscalía no descansará hasta esclarecer los hechos, hasta identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. Mientras tanto, Rancho Nuevo del Llanito llora a sus muertos, un pueblo marcado por la tragedia, un lugar que lucha por recuperar la tranquilidad. Este caso nos recuerda la importancia de la justicia, la necesidad de seguir trabajando para construir un país más seguro, un México donde la vida sea respetada y valorada.
Fuente: El Heraldo de México