27 de mayo de 2025 a las 09:55
Evolución de la Justicia
El Poder Judicial del Estado de México: Un Gigante con Rostro Humano
Mucho se dice sobre la fría maquinaria de la justicia, sobre sus engranes impersonales y sus dictámenes distantes. Sin embargo, detrás de las cifras, de los expedientes y de las sentencias, existe un latido humano, una búsqueda constante por la equidad y un compromiso inquebrantable con los mexiquenses. Hablamos de un Poder Judicial que, si bien se erige como un titán en cuanto a números y responsabilidades, no pierde de vista su principal misión: servir a la gente.
Imaginen la complejidad de administrar justicia para 17.7 millones de habitantes, la población más grande del país. Visualicen el entramado de responsabilidades que recaen sobre los hombros de más de seis mil servidores públicos, cada uno con una función específica, pero todos unidos por el mismo objetivo. No es una tarea sencilla, requiere una coordinación precisa, una logística impecable y, sobre todo, una profunda vocación de servicio.
Desde los 193 órganos jurisdiccionales distribuidos estratégicamente a lo largo y ancho del territorio mexiquense, se teje una red de justicia que busca alcanzar a todos los rincones del Estado. Divididos en cuatro regiones y 18 distritos judiciales, desde la bulliciosa Toluca hasta el dinámico Texcoco, pasando por las densamente pobladas Tlalnepantla y Ecatepec, el Poder Judicial se despliega como un organismo vivo, adaptándose a las particularidades de cada zona y respondiendo a las necesidades de sus habitantes.
En el corazón de este sistema, 429 jueces y juezas trabajan incansablemente, analizando casos, escuchando testimonios y emitiendo fallos con base en los derechos humanos y la perspectiva de género. Su labor, a menudo silenciosa y poco reconocida, es la piedra angular sobre la que se construye la confianza en las instituciones. Y por encima de ellos, velando por la correcta aplicación de la ley, se encuentran los 44 magistrados y magistradas del Tribunal Superior, garantes del debido proceso y la justicia imparcial.
El volumen de trabajo es abrumador: más de 280 mil asuntos ingresan anualmente a los tribunales mexiquenses. Desde disputas familiares hasta complejos litigios mercantiles, pasando por delicados casos penales, cada expediente representa una historia, un conflicto que espera ser resuelto. Y aunque el índice de conclusión del 86% demuestra la eficiencia del sistema, el reto sigue siendo enorme.
No es casualidad que el 82% del presupuesto se destine a la actividad jurisdiccional. Se trata de una inversión en la paz social, en la seguridad jurídica y en el bienestar de las familias mexiquenses. Las materias Familiar, Civil y Mercantil, que concentran la mayor parte de los casos, reflejan las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía: la estabilidad del hogar, el cumplimiento de los contratos y la prosperidad de los negocios.
Más allá de las frías estadísticas, detrás de cada número hay un rostro, una historia de vida, una esperanza de justicia. El Poder Judicial del Estado de México, con sus luces y sus sombras, se esfuerza día a día por responder a esa esperanza, por ser un instrumento al servicio de la gente, un gigante con rostro humano. En la próxima entrega, ahondaremos en los desafíos que enfrenta esta institución en un mundo en constante transformación.
Fuente: El Heraldo de México