27 de mayo de 2025 a las 22:50
El misterio de Grupo Fugitivo: ¿Quiénes eran?
La incertidumbre se cierne como una sombra pesada sobre el mundo de la música norteña. La desaparición del Grupo Fugitivo, originarios de Reynosa, ha conmocionado a todo México, no solo por la ausencia de estos jóvenes talentos, sino porque su caso se suma a la trágica estadística de desapariciones que azotan al país. La noche del domingo 25 de mayo, la música se silenció abruptamente. Tras una presentación privada en la colonia Riberas de Rancho Grande, los integrantes del grupo se desvanecieron sin dejar rastro. El eco de sus instrumentos se apagó, reemplazado por el angustiante silencio de la incertidumbre. Su última publicación en Instagram, ahora un altar digital de esperanza y desesperación, se ha convertido en el punto de encuentro para familiares, amigos y seguidores que claman por su regreso.
Esta desaparición resuena con mayor fuerza en un momento en que el género regional mexicano se encuentra en el ojo del huracán. La creciente popularidad de los corridos tumbados, con sus narrativas a menudo ligadas a la violencia y al narcotráfico, ha generado un intenso debate sobre la influencia de la música en la sociedad. La desaparición del Grupo Fugitivo añade una capa de complejidad a esta discusión, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de los artistas en un contexto marcado por la inseguridad. ¿Es la música un reflejo de la realidad o un catalizador de la misma? La respuesta, compleja y multifacética, se pierde en el laberinto de la violencia que asola a muchas regiones del país.
Mientras tanto, en Reynosa, la angustia crece con cada hora que pasa. Familiares y amigos se aferran a la esperanza, recorriendo hospitales, comisarías y cualquier lugar donde pueda haber una pista que conduzca a su paradero. La sociedad civil, conmovida por la tragedia, se ha organizado en redes sociales y en las calles, exigiendo a las autoridades que intensifiquen la búsqueda y que se esclarezca lo sucedido. La desaparición del Grupo Fugitivo no es un caso aislado. Es un síntoma de una enfermedad social profunda que corroe el tejido social de México. Es un recordatorio de la fragilidad de la vida y de la urgente necesidad de construir un país donde la música pueda sonar sin el temor a que el silencio se imponga de manera abrupta y definitiva.
El clamor por justicia y por el regreso de los músicos se extiende por todo el país, uniendo a personas de diferentes orígenes y creencias en un solo grito: ¡Queremos encontrarlos! La música, que tantas veces ha servido como bálsamo para el alma, ahora se convierte en un símbolo de dolor y esperanza. Las notas que un día llenaron de alegría los escenarios, ahora resuenan en el silencio, como un grito desesperado que busca romper la barrera de la indiferencia. ¿Dónde están los integrantes del Grupo Fugitivo? La pregunta retumba en cada rincón de México, esperando una respuesta que, por ahora, se niega a aparecer. Solo queda esperar, con el corazón en un puño, que la música vuelva a sonar y que los jóvenes músicos puedan regresar a sus hogares, a sus familias, a su vida. La esperanza, aunque tenue, se mantiene viva.
Fuente: El Heraldo de México