27 de mayo de 2025 a las 09:55
Domina la inflación médica
La escalada en los costos de los seguros de Gastos Médicos Mayores (GMM) continúa generando inquietud, especialmente en la clase media, que ve cómo este servicio esencial se convierte en un lujo cada vez más inaccesible. No se trata únicamente del incremento en las primas, que en algunos casos, como el ejemplo citado, alcanzan un asombroso 25% en un solo año, sin justificación aparente en el perfil del asegurado. La raíz del problema se encuentra en la inflación médica desbocada, un 14% anualizado según estimaciones del sector, que corroe el poder adquisitivo y pone en jaque la sostenibilidad del sistema.
Esta situación, lejos de ser un fenómeno aislado, refleja un desequilibrio profundo en el sector salud. La falta de control en los precios de los servicios hospitalarios, desde consultas hasta procedimientos complejos, alimenta esta espiral inflacionaria que termina impactando directamente en el bolsillo de los ciudadanos. Mientras la Secretaría de Hacienda parece ajena a esta realidad, las aseguradoras se ven obligadas a trasladar los costos a sus clientes, generando un círculo vicioso que amenaza con dejar a muchos sin acceso a una atención médica de calidad.
Ante este panorama, algunas compañías, como Bupa, buscan ampliar su base de clientes, diversificando su oferta y compitiendo en segmentos de mercado más amplios. Estrategias como el lanzamiento de productos como Bupa Nacional Plus, dirigidos a un público con menor poder adquisitivo, buscan dinamizar la industria y ofrecer alternativas. Sin embargo, estas medidas, si bien loables, no atacan el problema de fondo: la inflación médica descontrolada. Es como intentar apagar un incendio con un vaso de agua.
El futuro del sector se presenta incierto y, según expertos, potencialmente sombrío. Se vislumbra un escenario donde las aseguradoras nacionales, incapaces de absorber el impacto de la inflación, se vean forzadas a abandonar el segmento de GMM. Gigantes como Grupo Nacional Provincial, Seguros Inbursa y Seguros Banorte, nombres que resuenan con fuerza en el mercado, podrían verse afectados por esta crisis. La posibilidad de que esto ocurra es una señal de alarma que no podemos ignorar.
La pandemia, como lo señaló Pedro Pacheco, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, ha sido un golpe devastador para el sector, con un costo que supera los 3 mil millones de dólares. Si bien la solvencia se ha mantenido hasta el momento, la pregunta es ¿hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo podrán resistir las aseguradoras, especialmente las más pequeñas, la presión de la inflación acumulada?
El crecimiento en primas y unidades aseguradas reportado por algunas compañías, como la que dirige José Antonio Correa, con un incremento del 12% y una expansión a nuevos mercados como Colombia, podría interpretarse como una señal de fortaleza. Sin embargo, estos resultados deben analizarse con cautela, considerando el contexto inflacionario y la incertidumbre que se cierne sobre el sector.
El panorama que se avecina es el de una posible concentración del mercado en manos de grandes corporaciones globales, mientras las aseguradoras nacionales luchan por sobrevivir. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién protegerá los intereses de los asegurados en un escenario dominado por gigantes internacionales? La respuesta, por ahora, se pierde en la nebulosa de la incertidumbre. Es crucial que las autoridades tomen cartas en el asunto y implementen medidas que controlen la inflación médica y garanticen el acceso a la salud para todos los mexicanos.
Fuente: El Heraldo de México