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27 de mayo de 2025 a las 16:55

Diabetes escolar: 38% de casos detectados

La creciente preocupación por la salud infantil ha tomado un nuevo giro tras las recientes declaraciones de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien, interpelada por niños durante su gira de fin de semana, abordó la problemática del consumo excesivo de azúcar y sus devastadoras consecuencias. La mandataria, con la firmeza que la caracteriza, no esquivó la pregunta sobre el retiro de dulces en las escuelas, sino que aprovechó la oportunidad para educar sobre los riesgos que conlleva una dieta alta en azúcares, poniendo el dedo en la llaga de un problema que afecta a un porcentaje alarmante de la población infantil.

El eco de sus palabras resonó con fuerza en la Mañanera del 27 de mayo, celebrada en Palacio Nacional, donde la Presidenta recalcó que “el exceso de azúcar hace daño a la salud”, una afirmación contundente respaldada por datos alarmantes. La situación, lejos de ser una simple especulación, se sustenta en las cifras reveladas por el Secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, quien, en el marco de la revisión de la estrategia nacional Vida Saludable, pintó un panorama preocupante: un alto porcentaje de menores con obesidad y diabetes, directamente relacionado con el desmedido consumo de azúcar.

Las cifras, frías y contundentes, hablan por sí solas. Un escalofriante 39% de obesidad y un 38% de diabetes en los niños revisados en las escuelas, números que deberían encender todas las alarmas y motivar a la acción. Kershenobich Stalnikowitz ahondó en la explicación del problema, destacando el crucial equilibrio entre el consumo de azúcar y la producción de insulina, un equilibrio roto en muchos de estos casos, desencadenando una cascada de consecuencias negativas para la salud.

El Secretario de Salud no se limitó a presentar los datos, sino que se adentró en el mecanismo por el cual el azúcar se convierte en una verdadera trampa para el organismo. Explicó con claridad cómo el azúcar activa la liberación de dopamina en el cerebro, generando una adicción que nos lleva a consumir cada vez más, en un círculo vicioso que se conoce como tolerancia. Necesitamos más y más azúcar para obtener el mismo efecto, un camino peligroso que nos conduce irremediablemente a problemas de salud.

La caries dental, un problema que afecta al 59% de los niños, fue el ejemplo escogido por el Secretario para ilustrar las consecuencias directas del consumo excesivo de azúcar. El azúcar, explicó, erosiona el esmalte dental, abriendo la puerta a las bacterias que proliferan en las encías, causando dolor, infecciones y costosos tratamientos.

Este llamado de atención por parte de las autoridades sanitarias no debe caer en saco roto. Es imperativo que, como sociedad, tomemos conciencia de la gravedad del problema y actuemos en consecuencia. La educación, tanto en el hogar como en las escuelas, juega un papel fundamental en la formación de hábitos alimenticios saludables. Debemos empoderar a nuestros niños con el conocimiento necesario para tomar decisiones informadas sobre su alimentación, promoviendo el consumo de alimentos nutritivos y limitando el acceso a productos con alto contenido de azúcar. El futuro de la salud de nuestros niños está en juego.

Fuente: El Heraldo de México