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27 de mayo de 2025 a las 08:00
Coatepec: ¡Edificio histórico en peligro!
La sombra del progreso amenaza con eclipsar una joya histórica en Coatepec. El bullicio de las máquinas y el polvo levantado por la obra de pavimentación del ayuntamiento, destinada a aliviar el tráfico en el Camino Real a Zimpizahua, resuena como un eco discordante en los muros de la antigua estación del ferrocarril, un vestigio de 127 años que se yergue como testigo silencioso de una época pasada. La modernidad, en su afán de agilizar la vida actual, parece ignorar el valor invaluable del patrimonio que yace a sus pies.
Joaquín Alcántara, propietario de la hacienda de Zimpizahua, ha alzado la voz en defensa de este monumento histórico. Sus palabras, cargadas de preocupación, denuncian la aparente indiferencia de las autoridades municipales, quienes, a pesar de haber prometido una propuesta para salvaguardar la integridad de la estación, continúan con la obra, incluso invadiendo terrenos particulares de la hacienda. La promesa de no afectar el terreno, formulada por el director de Desarrollo Urbano, se desvanece ante el avance implacable del cemento y las guarniciones.
La imagen de la antigua estación, capturada en una fotografía de 1908, contrasta dramáticamente con la realidad actual. La ventana, aún visible a través del paso del tiempo, parece un ojo que observa con tristeza cómo su entorno se transforma irreversiblemente. La calzada, un elemento clave en la memoria del lugar, espera ser rescatada del olvido, mientras la vía del "Piojito", el tren que unía a Xalapa con Xico y Teocelo, permanece sepultada bajo el peso de los años y la indiferencia.
El proyecto de restauración, acariciado por Alcántara y otros defensores del patrimonio, se vislumbra ahora como una lucha contra reloj. La visión de convertir la estación en un atractivo turístico, un espacio donde la historia cobre vida y se comparta con las nuevas generaciones, se enfrenta a la amenaza inminente de la obra. La estación, más que cuatro paredes, representa un conjunto, un ecosistema histórico que incluye la vía y su entorno, elementos que ahora se ven amenazados por la expansión del asfalto.
El clamor de Alcántara, que resuena en la petición de intervención del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, es un llamado a la reflexión. ¿Es posible conciliar el progreso con la preservación de la historia? ¿Debe sacrificarse el legado de generaciones pasadas en aras de la modernidad? La respuesta, sin duda, reside en la capacidad de las autoridades para escuchar las voces que claman por la protección del patrimonio cultural, y en la voluntad de encontrar soluciones que permitan el desarrollo sin borrar las huellas del pasado.
La historia de la estación de Zimpizahua se entrelaza con la del propio Coatepec y con la del ambicioso proyecto del presidente Porfirio Díaz, quien en 1898 inauguró la hidroeléctrica de Texolo y el Ferrocarril Xalapa-Teocelo, un hito de la modernidad impulsado por el empresario John B. Frisbie. Esta obra, destinada a iluminar poblaciones y conectar regiones, representa el espíritu de una época, un espíritu que hoy, irónicamente, parece amenazar con borrar uno de sus propios vestigios. La antigua estación, testigo silencioso de la llegada del progreso, se encuentra ahora en peligro de ser silenciada para siempre por ese mismo progreso que un día celebró. Es imperativo recordar que el futuro se construye sobre los cimientos del pasado, y que la pérdida de nuestro patrimonio histórico nos empobrece como sociedad.
Fuente: El Heraldo de México