Inicio > Noticias > Bienestar Animal
27 de mayo de 2025 a las 05:25
Cabalgata trágica: Yegua muere por calor en Yucatán
La tragedia se pintó sobre el asfalto caliente de Dzidzantún, Yucatán. Una yegua, aún con el sudor de la cabalgata fresco en su pelaje, yacía inerte bajo el sol implacable, un recordatorio brutal de la fuerza inclemente del calor extremo que azota la región. La escena, presenciada por decenas de pobladores atónitos, se desarrollaba frente a comercios locales, transformando la cotidianidad del municipio en un escenario de consternación y preocupación.
El dueño del animal, con la voz entrecortada por la angustia, relató a las autoridades cómo, durante el trayecto de regreso a casa tras la festividad, un ruido sordo en el remolque, como un golpe seco, lo alertó sobre la tragedia que se avecinaba. Al detenerse, la imagen desgarradora: la yegua, luchando por respirar, agonizando bajo el peso del calor abrasador. A pesar de los esfuerzos por auxiliarla, el animal expiró en plena calle, dejando un vacío en el corazón de su propietario y una profunda inquietud en la comunidad.
Las altas temperaturas, que superan los 40 grados en Yucatán, se perfilan como la principal causa de este lamentable suceso. Un golpe de calor, ese enemigo silencioso que acecha en días como estos, habría arrebatado la vida a la noble yegua, convirtiéndola en una víctima más de la ola de calor que castiga la península.
La Policía Municipal, tras acordonar la zona para controlar el flujo de curiosos y evitar el entorpecimiento del tránsito, colaboró con el dueño en el doloroso proceso de retirar el cuerpo del animal de la vía pública. Una imagen que quedará grabada en la memoria colectiva de Dzidzantún, un triste recordatorio de la vulnerabilidad de los animales ante las inclemencias del clima.
Sin embargo, la tristeza se mezcla con la indignación en las redes sociales. Más allá del dolor por la pérdida de la yegua, surge la interrogante: ¿fue solo el calor el responsable, o hubo negligencia, un maltrato por omisión? Muchos se preguntan si las condiciones de transporte eran las adecuadas, si se tomaron las precauciones necesarias para proteger a los animales del calor extremo. La exigencia de una investigación a fondo resuena con fuerza, buscando esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de la yegua y, sobre todo, prevenir futuras tragedias. ¿Se respetaron los tiempos de descanso? ¿Se les proporcionó suficiente agua y sombra durante el trayecto? Estas son algunas de las preguntas que flotan en el aire, esperando respuestas.
El caso de Dzidzantún se convierte así en un llamado a la conciencia, una invitación a reflexionar sobre el cuidado y la protección de los animales, especialmente en condiciones climáticas extremas. Es un recordatorio de que nuestra responsabilidad se extiende a todos los seres vivos, y que la fiesta no puede justificar el sufrimiento. La cabalgata, símbolo de tradición y alegría, deja tras de sí una sombra de tristeza y la urgente necesidad de un cambio. Un cambio que garantice el bienestar animal y evite que escenas como esta se repitan en el futuro. El calor puede ser implacable, pero la indiferencia humana lo es aún más.
Fuente: El Heraldo de México