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27 de mayo de 2025 a las 20:15

Acapulco en alerta: Alvin amenaza con huracán

Acapulco se prepara ante la inminente amenaza de un ciclón tropical. La tensión crece en el paradisiaco puerto guerrerense mientras el Gobierno Municipal emite la fase amarilla de vigilancia, una señal inequívoca de que la situación meteorológica exige la máxima precaución. Con un 90% de probabilidad de desarrollo ciclónico frente a sus costas, la ciudad se encuentra en alerta máxima. El canal de baja presión, monitoreado con lupa desde la semana pasada, ha evolucionado de manera preocupante, incrementando el riesgo de convertirse en el primer ciclón de la temporada.

Juan Ramón Ramírez Miranda, la voz experta del centro de monitoreo de Protección Civil del municipio, ha confirmado la inquietante noticia: el fenómeno meteorológico ha alcanzado la categoría de disturbio tropical, situándose peligrosamente cerca de las costas de Guerrero. Sus palabras, cargadas de seriedad, pintan un panorama que invita a la prudencia: "Se prevé que este fenómeno continúe con ese desarrollo y en las próximas 48 horas ya alcance la categoría de perturbación o depresión tropical". La cuenta regresiva ha comenzado y Acapulco contiene la respiración.

Las proyecciones, basadas en un minucioso monitoreo satelital, trazan un recorrido potencialmente devastador. El incipiente ciclón podría bordear la costa de Guerrero, Michoacán y Colima, para luego dirigirse hacia Baja California Sur. La incertidumbre se cierne sobre estas regiones, a la espera de los caprichos de la naturaleza. A largo plazo, el pronóstico es aún más sombrío: el fenómeno podría alcanzar la categoría uno, o incluso dos, dependiendo de la fuerza que adquiera en su evolución. Una amenaza latente que mantiene en vilo a las autoridades y a la población.

Aunque el ojo del futuro ciclón se encuentra aún a mil kilómetros de distancia, Acapulco ya siente su aliento. Las lluvias, intensas y persistentes, han azotado la ciudad desde el domingo, dejando a su paso un rastro de encharcamientos y cortes de energía eléctrica. La vida cotidiana se ha visto alterada, un anticipo de lo que podría venir.

La fase de alertamiento amarillo no es una simple advertencia, es un llamado a la acción. La población debe prepararse, asegurar sus hogares, revisar sus provisiones y mantenerse informada a través de los canales oficiales. La solidaridad y la prevención serán las mejores armas para enfrentar este desafío. Acapulco, un destino acostumbrado al sol y la alegría, se enfrenta ahora a la furia de la naturaleza, con la esperanza de que el impacto sea mínimo y la recuperación, rápida. La mirada de todos está puesta en el cielo, esperando que la tormenta amaine y el sol vuelva a brillar sobre la bahía.

Mientras tanto, las autoridades mantienen una vigilancia constante, monitoreando cada cambio en la trayectoria del ciclón y preparando los protocolos de emergencia. Se han habilitado albergues y se han dispuesto equipos de rescate para atender cualquier eventualidad. La prioridad es proteger la vida y la seguridad de los habitantes de Acapulco, un tesoro turístico que se enfrenta a una de las pruebas más duras de su historia. La unidad y la resiliencia serán fundamentales para superar este desafío y volver a la normalidad.

Fuente: El Heraldo de México