26 de mayo de 2025 a las 10:30
Veracruz: Violencia empaña elecciones
La tensión se palpa en el aire mientras las campañas electorales en Veracruz y Durango se acercan a su fin. Un contraste abismal marca el panorama: la sombra de la violencia se cierne sobre Veracruz, mientras que Durango respira un aire de calma, al menos en apariencia. Doce vidas segadas en Veracruz entre enero y abril, según Data Cívica, pintan un sombrío escenario. Dos candidatos, seis funcionarios y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad, víctimas de la violencia política, un recordatorio crudo del precio que a veces se paga por la democracia.
Mientras tanto, en Durango, la solicitud de protección de Héctor Sendel Cardiel, candidato del PES a la alcaldía de la capital, es una nota discordante en una sinfonía de aparente tranquilidad. ¿Es la calma que precede a la tormenta o una muestra genuina de un proceso electoral pacífico? La pregunta queda flotando en el aire, alimentando la especulación y la incertidumbre.
Morena, el PVEM y el PT han puesto su artillería pesada en tres municipios clave: Lerdo, Gómez Palacio y la capital, Durango. Allí, Luisa María Alcalde, presidenta nacional de Morena, ha lanzado una proclama de victoria, un grito de guerra que resuena en las calles y plazas, anticipando un triunfo rotundo en los 39 municipios en disputa.
Alcalde no se anda con rodeos, acusa a PAN y PRI de recurrir a las viejas prácticas de la intimidación y las amenazas, buscando torcer la voluntad popular. Un discurso que apela a la indignación ciudadana, a la necesidad de un cambio, de un futuro libre de las sombras del pasado. La gente, afirma con vehemencia, reconoce la corrupción y los turbios negocios, y está lista para abrazar la transformación.
La imagen que pinta Alcalde es la de un Durango valiente, un pueblo que no se deja amedrentar, mientras la oposición, según sus palabras, se debate en la vergüenza de una derrota anticipada. Una imagen poderosa, que busca resonar en el electorado, pero que también contrasta con la realidad de una contienda electoral que, a pesar de la calma aparente, guarda sus propios demonios y tensiones ocultas.
¿Serán las palabras de Alcalde un presagio certero o un simple deseo lanzado al viento? ¿Se impondrá la transformación prometida por Morena o lograrán PAN y PRI revertir la tendencia? La respuesta la tiene el pueblo de Durango, en sus manos está el futuro de su estado. El 1 de junio, las urnas hablarán y el silencio dará paso a un nuevo capítulo en la historia política de la entidad. Solo entonces sabremos si la calma de Durango era real o una simple ilusión. Mientras tanto, la incertidumbre y la expectación se mantienen, alimentando el debate y las conjeturas en los últimos días de una campaña electoral que, sin duda, dejará huella.
Fuente: El Heraldo de México