26 de mayo de 2025 a las 09:40
Supera las crisis de pareja
La compleja danza entre México y Estados Unidos se intensifica bajo la sombra de la Cuarta Transformación. Si bien la administración Trump, con su enfoque aislacionista y proteccionista, sacudió los cimientos de la relación bilateral, la realidad interna de México añade capas de dificultad a la ecuación. No se trata simplemente de la retórica incendiaria o las políticas migratorias agresivas provenientes del norte; el escenario interno, plagado de desafíos, limita la capacidad de maniobra del gobierno de Sheinbaum.
La CNTE, con su poder de movilización y su histórica resistencia a las reformas educativas, emerge como un actor clave en este complejo juego de poder. Sus acciones, más allá de las demandas gremiales, proyectan una imagen de inestabilidad y desafían la autoridad del gobierno. A esto se suma la persistente amenaza del crimen organizado, cuyas redes se extienden por todo el país, socavando el Estado de Derecho y sembrando la incertidumbre. Los recientes asesinatos de figuras políticas, incluyendo funcionarios cercanos a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, son una muestra alarmante de la vulnerabilidad del sistema y la fragilidad de la paz social.
En el interior del partido gobernante, las tensiones y las luchas de poder se intensifican. Se perciben las sombras del legado de López Obrador, un líder carismático pero cuya gestión económica genera dudas y críticas. La fidelidad a su figura y a su proyecto político, la llamada "Cuarta Transformación", se convierte en un factor determinante en la dinámica interna del partido, creando divisiones y dificultando la toma de decisiones. Este escenario de disputas internas debilita al gobierno y limita su capacidad de respuesta frente a las presiones externas.
La relación con Estados Unidos, tradicionalmente crucial para la economía mexicana, se convierte en un campo minado. Las amenazas comerciales y la posibilidad de intervenciones militares, aunque veladas, se ciernen como una espada de Damocles sobre la cabeza del gobierno. La integración regional, que en su momento prometía prosperidad y desarrollo, se transforma en una fuente de vulnerabilidad ante las políticas erráticas e impredecibles de la administración Trump.
En este contexto, la visión de algunos actores políticos, aferrados a la idea de un México aislado e independiente de las influencias externas, resulta anacrónica y peligrosa. La vieja premisa de que "fuera de México todo es Cuautitlán" choca frontalmente con la realidad de un mundo globalizado e interconectado. Mientras que la administración Trump promueve un nacionalismo aislacionista con su lema "America First", el gobierno mexicano debe encontrar un equilibrio entre la defensa de la soberanía nacional y la necesidad de una cooperación estratégica con su vecino del norte. La tarea no es sencilla, requiere de una visión pragmática, una diplomacia inteligente y una gestión interna eficiente que permita al país navegar en estas aguas turbulentas. El futuro de México depende, en gran medida, de la capacidad del gobierno de Sheinbaum para sortear estos desafíos y construir una relación bilateral estable y productiva.
Fuente: El Heraldo de México