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26 de mayo de 2025 a las 09:35

¡Impunidad derrotada!

Un silencio sepulcral se ha apoderado de ciertos sectores. ¿Recuerdan las voces estridentes que día tras día fustigaban a la Cuarta Transformación? Esas voces, hoy, se han desvanecido. Han enmudecido ante la contundente sentencia contra Genaro García Luna, la mano derecha de Felipe Calderón, ese símbolo viviente de la podredumbre que carcomió al país durante años. ¿Por qué ese silencio repentino? Porque la verdad, como un rayo, ha iluminado la oscuridad de la corrupción, dejando al descubierto la complicidad y la indefendible realidad de un pasado manchado por la narco-política.

La justicia, a veces lenta, pero inexorable, ha alcanzado a García Luna y a su esposa. Una corte en Florida los ha condenado a devolver una suma exorbitante, más de 2 mil 400 millones de dólares, al erario mexicano. Millones que fueron desviados, saqueados, a través de una intrincada red de corrupción que operó durante los sexenios de Calderón y Peña Nieto. Una red tejida con los hilos de contratos fraudulentos, empresas fantasma y cuentas opacas en el extranjero. El disfraz: la "seguridad nacional". Una burla cruel para un pueblo que clamaba por verdadera protección.

Las investigaciones revelan la magnitud del atraco. Entre 2009 y 2018, se firmaron 30 contratos por más de 625 millones de dólares. Dinero que provenía de instituciones clave para la seguridad del país: la Policía Federal, el CISEN, el sistema penitenciario. Recursos destinados a proteger a la ciudadanía, desviados para alimentar la opulencia y la impunidad de una élite corrupta. No hablamos de errores aislados, sino de una operación criminal sistemática, orquestada desde las más altas esferas del poder.

Y la podredumbre no se limita al ejecutivo. Este caso también expone la corrupción que anida en el Poder Judicial. Mientras en México algunos tribunales devolvían cuentas a la esposa de García Luna, en Estados Unidos la justicia actuó con firmeza, condenándolos a pagar el triple de lo demandado. Allá no encontraron protección, no hubo amparos que los blindaran de las consecuencias de sus actos. Un contraste que deja en evidencia la fragilidad de nuestras instituciones y la necesidad urgente de una profunda reforma.

Pero hay una luz de esperanza en medio de la indignación: el dinero robado regresará al pueblo de México. Cada peso, cada dólar recuperado representa una victoria contra la impunidad. Es el fruto del esfuerzo de millones de mexicanos que, con su trabajo honesto, contribuyeron al erario, esperando a cambio seguridad y justicia, no el enriquecimiento ilícito de una minoría.

Y ante esta realidad, la pregunta resuena con más fuerza: ¿dónde están los que defendían a García Luna? ¿Dónde están los voceros del PAN, los opinadores que llenaban los medios con sus ataques a la Cuarta Transformación? Su silencio es ensordecedor. Se esconden, avergonzados, porque saben que formaron parte de una maquinaria de corrupción, de una mafia que lucró con el miedo y el dolor del pueblo.

La sentencia contra García Luna es un paso importante en la lucha contra la corrupción. Es un mensaje claro: la justicia, aunque tarde, llega. Y aunque queda mucho por hacer, esta victoria nos recuerda que la impunidad no es inevitable. El pueblo de México exige justicia, y la exigirá hasta que cada responsable de este saqueo rinda cuentas. Su silencio cómplice solo confirma su culpabilidad. La historia los juzgará.

Fuente: El Heraldo de México