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26 de mayo de 2025 a las 20:25

Hidalgo: Duro golpe al huachicol

La sombra del huachicol continúa extendiéndose sobre Hidalgo, dejando una estela de combustible robado y un complejo entramado criminal. En un operativo conjunto que demostró la fuerza de la cooperación interinstitucional, la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSPH), la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano asestaron un duro golpe a las redes de huachicoleo que operan en Tepeapulco. El resultado: más de 34 mil litros de hidrocarburo recuperados, un arsenal de herramientas para la extracción ilegal y la promesa de una investigación a fondo que desentrañe las responsabilidades detrás de este delito.

Imaginen la escena: 48 contenedores, cada uno con la capacidad de albergar más de mil litros de combustible robado, alineados como un macabro testimonio de la magnitud del problema. Añadan a la imagen 19 tambos de 200 litros y otros siete contenedores más pequeños, y la cifra asciende a una cantidad impactante. No se trata solo del volumen, sino del impacto económico y ambiental que representa este robo sistemático a la nación. Cada litro sustraído es una pérdida para las arcas públicas y una amenaza para el medio ambiente, un riesgo latente de contaminación y desastre.

Pero el decomiso no se limitó al combustible. Las autoridades también aseguraron 673 metros de manguera de alta presión, dos bombas hidráulicas y un conjunto de herramientas artesanales diseñadas específicamente para perforar los ductos de Pemex. Herramientas que hablan de la especialización y la organización de estas bandas criminales, de la inversión en infraestructura y la planificación meticulosa que hay detrás de cada robo. Es una lucha contra un enemigo que se adapta, que innova y que busca constantemente nuevas formas de burlar la ley.

Más allá de las cifras, este operativo revela una realidad preocupante: Tepeapulco se ha convertido en uno de los epicentros del huachicol en Hidalgo, un punto estratégico en el mapa de este delito debido a la cercanía con los ductos subterráneos de Pemex que conectan con la refinería Miguel Hidalgo en Tula. La presencia de al menos siete bandas dedicadas al huachicoleo en la entidad confirma la complejidad del desafío. No se trata de delincuentes aislados, sino de redes organizadas que operan con impunidad, corrompiendo y sembrando el miedo en las comunidades.

La Fiscalía General de la República (FGR) ya ha abierto una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades. La promesa de justicia es un paso crucial, pero el camino es largo y complejo. Se requiere una estrategia integral que combine la fuerza de la ley con la inteligencia y la prevención. Es necesario atacar las raíces del problema, las condiciones que permiten que el huachicol florezca: la corrupción, la impunidad y la falta de oportunidades.

El compromiso del titular de la SSPH, Salvador Cruz Neri, de reforzar las acciones de vigilancia en los municipios del sur de la entidad es alentador. Pero la lucha contra el huachicol requiere más que vigilancia. Necesita la participación de la sociedad, la denuncia ciudadana y la creación de un frente común contra este flagelo que amenaza la seguridad y el desarrollo de Hidalgo. Es una batalla que debemos librar juntos, por el futuro de nuestro estado y de nuestro país.

Fuente: El Heraldo de México