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27 de mayo de 2025 a las 00:00

Ganado en espera: ¿Frontera cerrada?

La incertidumbre se cierne sobre la industria ganadera del norte de México. El cierre de la frontera con Estados Unidos para la exportación de ganado en pie, que ya se extiende por 15 días, mantiene en vilo a productores y exportadores sonorenses. La causa: la presencia del gusano barrenador en territorio mexicano, una amenaza que ha paralizado el flujo de miles de cabezas de ganado diariamente. Si bien Sonora, junto con otros estados del norte, se mantiene libre de la plaga, las medidas preventivas implementadas por Estados Unidos han frenado en seco un sector crucial para la economía regional.

Juan González Alvarado, delegado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) en Sonora, confirma la falta de una fecha precisa para la reapertura fronteriza. Las negociaciones con el gobierno estadounidense continúan, mientras que en México se redoblan los esfuerzos para erradicar la plaga y demostrar la solidez de los protocolos sanitarios. "Estamos trabajando en rondas de diálogo permanente", asegura González Alvarado, subrayando el compromiso de las autoridades mexicanas para resolver la situación. La incertidumbre, sin embargo, genera preocupación entre los ganaderos, quienes ven cómo miles de cabezas de ganado se acumulan en sus ranchos, a la espera de una solución.

El impacto económico del cierre fronterizo es considerable. En Sonora, la paralización de las exportaciones representa una pérdida diaria de aproximadamente 2,400 cabezas de ganado, que normalmente cruzarían la frontera por las estaciones cuarentenarias de Agua Prieta y Nogales. Esta situación no solo afecta a los productores sonorenses, sino que también tiene repercusiones en toda la cadena de suministro, desde los transportistas hasta los trabajadores de los corrales de engorda.

La estrategia de México para combatir el gusano barrenador se centra en la zonificación del territorio y la implementación de estrictos controles sanitarios. El país se ha dividido en tres regiones: la zona afectada por la plaga en el sur-sureste, donde se concentran los esfuerzos de erradicación; la zona de amortiguamiento, compuesta por estados libres del parásito pero sin la acreditación para exportar a Estados Unidos; y la zona libre, que incluye a Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango y Tamaulipas, estados con acreditación para la exportación.

En la zona norte, la vigilancia epidemiológica se ha intensificado, con la inspección del 100% de los animales que transitan por la región. En Sonora, cinco puntos de verificación sanitaria interna garantizan el análisis exhaustivo del ganado. Estas medidas buscan asegurar la ausencia del gusano barrenador y brindar garantías a las autoridades estadounidenses, con el objetivo de lograr la pronta reapertura de la frontera.

La situación actual pone de manifiesto la importancia de la colaboración binacional en materia sanitaria. La interdependencia económica entre México y Estados Unidos en el sector ganadero exige una respuesta conjunta y coordinada para afrontar desafíos como la presencia del gusano barrenador. Mientras las negociaciones continúan, la industria ganadera del norte de México se mantiene a la expectativa, con la esperanza de una pronta resolución que permita la reactivación de las exportaciones y la recuperación de la estabilidad en el sector. La pregunta que todos se hacen es: ¿cuándo se restablecerá el flujo comercial y se disipará la nube de incertidumbre que pesa sobre la ganadería mexicana?

Fuente: El Heraldo de México