26 de mayo de 2025 a las 09:50
Domina la descomposición
La tormenta política que azota al país en estos momentos nos obliga a preguntarnos: ¿quiénes se benefician del caos? ¿A quién le conviene desestabilizar el gobierno de Sheinbaum, aún en sus primeros meses? La respuesta, como un mosaico fragmentado, se compone de diversos actores, movidos por intereses oscuros y ambiciones personales. Mientras la Presidenta navega en un mar revuelto, rodeada de figuras cuya lealtad es, cuanto menos, cuestionable, el país se precipita hacia una espiral de descomposición. El asesinato de los colaboradores de Clara Brugada, un acto quirúrgico y calculado, no es un hecho aislado, sino una pieza clave en esta trama de desestabilización. Las declaraciones de Marco Rubio, desde Estados Unidos, actúan como un eco amplificado de la violencia política que nos corroe. Y la CNTE, con sus provocaciones constantes, desde el boicot a la mañanera hasta la toma del aeropuerto, se erige como un síntoma más de la ingobernabilidad.
El panorama se oscurece aún más con las investigaciones de agencias estadounidenses sobre gobernadores de la 4T, la violencia desbordada, la economía tambaleante y la amenaza de Trump a las remesas. Ante este escenario, la Presidenta parece cada vez más aislada, carente de verdaderos aliados dispuestos a defenderla. ¿Dónde están los coordinadores parlamentarios? ¿La dirigencia del partido? El silencio es ensordecedor. La lucha interna por el poder, las reyertas intestinas, parecen ser la prioridad del oficialismo, mientras el barco se hunde. ¿Quién asume el liderazgo? ¿Quién llama a la unidad en medio de esta tormenta?
La reforma judicial, impuesta sin el consentimiento de Sheinbaum, se cierne como una nueva amenaza, un legado incendiario de la administración anterior. Un proceso plagado de irregularidades y abusos que, lejos de fortalecer la justicia, la debilita, poniendo en riesgo la estabilidad económica del país. ¿Quién invertirá en un país donde las reglas del juego cambian al antojo del poder? Esta torpeza política, sin precedentes en décadas, nos arrastra hacia un pantano de incertidumbre. El daño es incalculable, los riesgos, incontables.
El país, heredado en un estado precario, se sostiene por alfileres que algunos, incluso dentro del propio oficialismo, parecen empeñados en retirar. ¿Qué los motiva? ¿Qué oscuros intereses se esconden tras estas acciones? La respuesta es compleja, multifacética. Desde la ambición desmedida de poder hasta la revancha política, pasando por la simple ineptitud, las motivaciones se entrelazan, formando una red de intrigas que amenaza con desgarrar el tejido social. La pregunta que resuena en el aire es: ¿logrará Sheinbaum capear esta tormenta? ¿O será arrastrada por la corriente de la descomposición? El futuro del país pende de un hilo. Es imperativo que las fuerzas democráticas se unan, que la sociedad civil se organice y que la voz de la razón se imponga sobre el ruido del caos. Solo así podremos evitar el naufragio y construir un futuro digno para todos los mexicanos. El tiempo apremia, la crisis se agudiza y la responsabilidad recae sobre todos nosotros.
Fuente: El Heraldo de México