26 de mayo de 2025 a las 18:45
¡Defiende tus remesas! Movilízate pacíficamente.
La preocupación por el posible impuesto a las remesas en Estados Unidos crece entre la comunidad mexicana, tanto en el país norteamericano como en México. La voz de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, resonando desde Palacio Nacional, se suma al coro de quienes rechazan esta medida, instando a la movilización pacífica de los migrantes mexicanos en Estados Unidos. No se trata solo de un tema económico, sino de un asunto que toca las fibras más sensibles de la identidad y la unidad familiar. Millones de familias mexicanas dependen de estos envíos, que representan una bocanada de aire fresco en medio de las dificultades económicas.
La presidenta Sheinbaum Pardo ha enfatizado que México no está solo en esta lucha. Si bien el impuesto, en teoría, se aplicaría a las remesas enviadas a todos los países, México ha sido la voz más firme en su oposición. Esta postura, alejada de la pasividad, demuestra el compromiso del gobierno mexicano con la protección de sus ciudadanos en el exterior. "No estamos de acuerdo, no estamos de acuerdo en ningún lugar del mundo," declaró con firmeza la mandataria, dejando claro que la defensa de los intereses de las familias mexicanas es una prioridad ineludible.
El diálogo y la diplomacia son las herramientas que México ha elegido para enfrentar este desafío. La presidenta Sheinbaum Pardo ha confirmado que se mantendrán las conversaciones con senadores estadounidenses, con el objetivo de explicar las consecuencias negativas que este impuesto tendría, no solo para las familias mexicanas, sino también para la economía estadounidense. Un argumento clave en esta estrategia es el recordatorio del convenio firmado entre ambos países en 1992, que prohíbe la imposición de gravámenes a las remesas. Este acuerdo, firmado hace más de tres décadas, refleja el reconocimiento histórico de la importancia de estos flujos económicos para el desarrollo de ambos países.
La movilización no se limita al ámbito gubernamental. Organizaciones civiles, migrantes mexicanos y mexico-americanos se han unido a la causa, elevando sus voces en cartas y comunicados dirigidos a las autoridades estadounidenses. Esta participación ciudadana, espontánea y decidida, demuestra la fuerza de la comunidad mexicana en Estados Unidos y su capacidad para organizarse y defender sus derechos. El embajador de México en Estados Unidos juega un papel crucial en esta coordinación, facilitando la comunicación entre los diferentes actores y canalizando las demandas de la comunidad.
La presidenta Sheinbaum Pardo ha destacado la contribución de los migrantes mexicanos a la economía estadounidense, recordando que pagan impuestos independientemente de su situación migratoria. Este argumento busca desmontar la idea de que los migrantes son una carga para el sistema, y por el contrario, resalta su aportación al desarrollo del país. En este sentido, el impuesto a las remesas se presenta como una medida injusta y contraproducente, que castigaría a quienes contribuyen al bienestar de Estados Unidos.
La incertidumbre persiste, pero la lucha continúa. La comunidad mexicana se mantiene unida y vigilante, esperando que el diálogo y la razón prevalezcan. El futuro de las remesas, y con él, el bienestar de millones de familias, está en juego. La movilización pacífica y la presión diplomática son las herramientas con las que México espera lograr un resultado favorable en esta crucial batalla.
Fuente: El Heraldo de México