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25 de mayo de 2025 a las 02:35

Sheinbaum conquista Sinaloa

La calidez sinaloense abrazó a la presidenta Claudia Sheinbaum en su reciente visita a Mazatlán. No fueron solo las altas temperaturas propias de la región las que se hicieron sentir, sino el calor humano de un pueblo que la recibió con los brazos abiertos. Desde el momento en que el avión presidencial tocó tierra, la atmósfera se cargó de una energía palpable. La música de banda sinaloense, vibrante y festiva, marcaba el ritmo de la bienvenida. Las sonrisas, los aplausos, las palabras de aliento, todo se conjugó para crear un recibimiento memorable. Imaginen la escena: la presidenta descendiendo de la aeronave, la comitiva oficial expectante, y al fondo, un mar de rostros sonrientes, banderas ondeando y la música envolviéndolo todo.

Un detalle que no pasó desapercibido fue la cercanía que Sheinbaum demostró con la gente. No se limitó a un saludo protocolario desde la distancia. Rompiendo el protocolo, decidió bajar de la camioneta que la transportaba para saludar personalmente a quienes se habían congregado para darle la bienvenida. Un gesto sencillo, pero poderoso, que resonó en los presentes. Ese contacto directo, ese apretón de manos, esa mirada franca, hablaron más que cualquier discurso.

Las palabras de la presidenta, breves pero significativas, dejaron en claro el aprecio que siente por el pueblo sinaloense. "Un pueblo trabajador de primera que lo queremos mucho", expresó con convicción. Una frase que, sin duda, resonará en la memoria de quienes la escucharon y de quienes la leerán. No son palabras vacías, sino una declaración de afecto y reconocimiento hacia la laboriosidad y la calidez de los sinaloenses.

Entre la multitud que se congregó para recibir a la mandataria, se encontraban personas de todas las edades: adultos mayores que han visto pasar la historia, jóvenes llenos de esperanza y mujeres con la fuerza y la determinación que las caracteriza. Portaban pancartas con mensajes de apoyo y en sus ojos se reflejaba la ilusión de un futuro mejor para su estado. Un futuro que, esperan, se construya con el liderazgo de Sheinbaum.

Pero la visita a Sinaloa no fue el único evento relevante en la agenda de la presidenta. Previamente, en San Luis Potosí, abordó un tema crucial para la comunidad migrante: la posible imposición de un impuesto del 3.5% a las remesas por parte de Estados Unidos. Con firmeza y determinación, Sheinbaum reiteró su rechazo a esta medida, calificándola de injusta y perjudicial para los trabajadores mexicanos que envían dinero a sus familias. No es un tema menor, se trata del sustento de miles de familias mexicanas.

"Nuestros hermanos que están allá trabajan duro y pagan sus impuestos", recordó la presidenta, haciendo hincapié en el doble esfuerzo que realizan los migrantes. Pagan impuestos en el país donde trabajan y, con el fruto de su esfuerzo, ayudan a sus familias en México. Imponer un gravamen adicional a las remesas sería un golpe bajo para quienes luchan día a día por un futuro mejor. Sheinbaum, consciente de esta realidad, no dudó en alzar la voz y manifestar su desacuerdo, prometiendo incluso convocar a movilizaciones si la medida se concreta. Una muestra clara de su compromiso con la defensa de los derechos de los mexicanos, estén donde estén. Es una batalla que apenas comienza, pero que la presidenta está dispuesta a librar con la fuerza y la convicción que la caracterizan.

Fuente: El Heraldo de México