24 de mayo de 2025 a las 09:20
México: ¿Hacia dónde vamos?
La semana pasada fue un sombrío recordatorio de la fragilidad de la vida y la persistencia de los desafíos que enfrenta México. Desde la tragedia marítima que enlutó a familias veracruzanas y oaxaqueñas, hasta la violencia desatada en Acapulco y la Ciudad de México, la sensación de inseguridad se ha agudizado, dejando a su paso un reguero de interrogantes y una profunda preocupación en la sociedad.
El accidente del buque Cuauhtémoc, orgullo de la Armada Mexicana, nos conmocionó a todos. Ver cómo esos imponentes mástiles se estrellaban contra el Puente de Brooklyn, una imagen que parecía sacada de una película surrealista, nos dejó sin aliento. La pérdida de dos jóvenes cadetes, América Yamilet Sánchez y Adal Jair Marcos, en la flor de la vida, truncados sus sueños y aspiraciones, es un dolor que nos atraviesa como nación. Si bien las primeras impresiones apuntaban a un error de la tripulación, la figura del “práctico”, ese experto local que guía a las embarcaciones en puertos extranjeros, cobra relevancia y nos obliga a esperar los resultados de las investigaciones antes de emitir juicios apresurados. ¿Fue un error humano? ¿Fallaron los protocolos? ¿Hubo negligencia? Estas son preguntas que exigen respuestas claras y contundentes.
Mientras tanto, en el puerto de Acapulco, la anarquía y la falta de control se cobraron ocho vidas durante un festival de motociclistas. La ausencia de autoridad y la permisividad ante el desorden son inaceptables. ¿Quién se responsabiliza por estas muertes? ¿Qué medidas se tomarán para evitar que se repitan tragedias similares? La sociedad exige rendición de cuentas.
En la capital del país, la CNTE, con su habitual despliegue de prepotencia, paralizó la ciudad y llegó incluso a impedir el acceso a la conferencia matutina de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Estas acciones, lejos de contribuir al diálogo y la solución de sus demandas, generan caos y afectan a la ciudadanía. ¿Hasta cuándo se permitirá que un grupo minoritario imponga su voluntad por encima del bien común?
Pero sin duda, el hecho que ha conmocionado al país entero es el asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, dos jóvenes promesas de la política mexicana. Este doble homicidio, perpetrado con una saña que estremece, no es un simple ajuste de cuentas entre criminales. Es un mensaje directo al Estado, un desafío a la autoridad que no podemos ignorar. Las fotografías obtenidas por el periodista Carlos Jiménez, que presuntamente muestran al autor material del crimen rondando Palacio Nacional el mismo día de la reunión del gabinete de seguridad, abren una serie de inquietantes interrogantes. ¿Se trató de un ataque planeado con precisión? ¿Qué mensaje se buscaba enviar con este acto de violencia? La incertidumbre y el miedo se han apoderado de la sociedad.
En el ámbito internacional, la aprobación del presupuesto del presidente Trump, con su gravamen a las remesas, representa una amenaza para la economía de millones de familias mexicanas que dependen de esos recursos para subsistir. Si bien se logró reducir el porcentaje del impuesto, la medida sigue siendo lesiva y nos obliga a redoblar esfuerzos para diversificar nuestra economía y generar empleos en el país.
La inseguridad y la compleja relación con Estados Unidos son los dos grandes desafíos que enfrenta México en la actualidad. Ante la creciente ola de violencia, es fundamental que dejemos de lado las diferencias partidistas y nos unamos como nación. La lucha contra el crimen organizado no es una tarea exclusiva del gobierno, es una responsabilidad compartida que exige la participación de todos los sectores de la sociedad. Necesitamos construir un frente común, basado en la solidaridad y el compromiso con la justicia, para defender los valores que sustentan nuestro Estado de Derecho y garantizar un futuro de paz y prosperidad para todos los mexicanos.
Este es un llamado a la unidad, a la reflexión y a la acción. No podemos permanecer impasibles ante la violencia y la impunidad. Es momento de exigir resultados, de alzar la voz y de trabajar juntos para construir un México más seguro y justo.
Fuente: El Heraldo de México