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24 de mayo de 2025 a las 09:10
Abraza la Sombra
En un mundo obsesionado con la novedad, la velocidad y el brillo deslumbrante de lo nuevo, la voz serena de Junichiro Tanizaki resuena con una sabiduría atemporal. "Elogio de la sombra", su obra maestra escrita hace casi un siglo, no es un manifiesto reaccionario, sino una invitación a la contemplación, a la apreciación de la belleza que se esconde en la sutileza, en la penumbra, en lo que no se impone a la vista de forma estridente.
Tanizaki, con la elegancia y la precisión de un artesano que pule una joya, nos guía a través de un recorrido por la estética japonesa tradicional, donde la sombra no es la ausencia de luz, sino un elemento esencial que la realza, que le otorga profundidad y misterio. Nos habla de la calidez de la madera envejecida en los baños tradicionales, del brillo fugaz de las lacas bajo una iluminación tenue, de la delicadeza de las pantallas de papel que tamizan la luz del sol. Nos invita a redescubrir la belleza en lo discreto, en lo que se insinúa más que en lo que se exhibe.
Su prosa, impregnada de una melancolía serena, no es un lamento por un pasado idealizado, sino una reflexión sobre la pérdida de la sensibilidad en un mundo que avanza a un ritmo frenético. No se trata de rechazar la modernidad, sino de integrar en ella la sabiduría ancestral, de recuperar la capacidad de apreciar la belleza que reside en los matices, en la quietud, en la sombra.
En una época dominada por la inmediatez y la superficialidad, la lectura de Tanizaki es un bálsamo para el alma, un recordatorio de que la verdadera belleza no se encuentra en la estridencia, sino en la armonía sutil de la luz y la sombra. Nos enseña a mirar con nuevos ojos, a apreciar la riqueza de la tradición, a encontrar la poesía en lo cotidiano.
Su obra, escrita en un momento de profunda transformación en Japón, tras un proceso de modernización vertiginoso que desembocó en el ultranacionalismo, adquiere una relevancia aún mayor en nuestro tiempo. En un mundo que se rinde al culto acrítico de la novedad, "Elogio de la sombra" nos invita a detenernos, a reflexionar sobre el valor de lo que se pierde en la carrera desenfrenada hacia el futuro. Nos recuerda que no todo lo viejo es obsoleto, que la tradición puede ser una fuente de inspiración y sabiduría, y que la belleza puede encontrarse en los lugares más inesperados, en la suave penumbra que nos permite apreciar los detalles que la luz cegadora nos oculta. En definitiva, Tanizaki nos invita a cultivar una mirada más profunda, más sensible, más atenta a la riqueza de la experiencia humana en todas sus dimensiones, incluyendo la sombra. Es una llamada a recuperar la capacidad de asombro, a encontrar la poesía en lo cotidiano, a vivir con mayor plenitud y consciencia.
Fuente: El Heraldo de México