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23 de mayo de 2025 a las 05:20

Vence el calor: ventilador sin dolor de garganta

El verano se instala con su calor abrazador y la promesa de noches tropicales. Pero conciliar el sueño en medio de altas temperaturas puede convertirse en una auténtica odisea. El ventilador, ese fiel aliado contra el bochorno, se presenta como la solución ideal. Sin embargo, su uso incorrecto puede traer consecuencias para nuestra salud, especialmente para nuestras vías respiratorias. Dormir con el ventilador encendido no es intrínsecamente malo, la clave reside en utilizarlo con prudencia.

Para muchos, el suave zumbido del ventilador y la brisa fresca que genera son sinónimo de noches tranquilas y reparadoras. Pero ese mismo flujo de aire, si se dirige directamente hacia nuestro cuerpo durante horas, puede resecar las mucosas nasales y la garganta, dejándonos vulnerables a irritaciones, tos y ronquera. En personas con alergias o predisposición a enfermedades respiratorias, como el asma, este efecto se intensifica, pudiendo desencadenar crisis o empeorar los síntomas existentes. El aire circulante, aunque no lo parezca, levanta partículas de polvo y ácaros que, al ser inhaladas, irritan las vías respiratorias.

Entonces, ¿cómo disfrutar del frescor del ventilador sin poner en riesgo nuestra salud? La respuesta está en el equilibrio. En primer lugar, la distancia es crucial. Colocar el ventilador a una distancia mínima de 1.5 metros de la cama evita que el aire impacte directamente sobre nuestro cuerpo, permitiendo una refrigeración gradual y menos agresiva. Optar por una velocidad baja o media, que genere una brisa suave y constante, es preferible a un flujo de aire fuerte e intermitente. Un pequeño truco es dirigir el ventilador hacia la pared o el techo, creando una circulación de aire indirecta que refresca la habitación de manera uniforme.

La limpieza del ventilador es otro aspecto fundamental que a menudo se pasa por alto. El polvo acumulado en las aspas se convierte en un proyectil invisible que, al ser dispersado por la habitación, puede desencadenar alergias y problemas respiratorios. Limpiar las aspas con regularidad, al menos una vez por semana durante el verano, es una medida sencilla pero eficaz para garantizar un aire limpio y saludable.

Además del ventilador, existen otras estrategias para combatir el calor nocturno. Mantener la habitación ventilada durante el día, usar ropa de cama ligera y transpirable, darse una ducha tibia antes de dormir o colocar una botella de agua fría cerca de la cama pueden marcar la diferencia.

En definitiva, dormir con el ventilador encendido puede ser una bendición en las noches calurosas, siempre y cuando se utilice con responsabilidad. Siguiendo estas recomendaciones, podremos disfrutar de un sueño reparador y placentero, sin poner en riesgo nuestra salud respiratoria. Y recuerda, ante cualquier síntoma persistente, consulta con un profesional de la salud. Tu bienestar es lo primero.

Fuente: El Heraldo de México