23 de mayo de 2025 a las 08:30
Turquía te pesa ¡en público!
La sombra de la báscula se cierne sobre Turquía. En una iniciativa sin precedentes, el gobierno ha desplegado un auténtico ejército de profesionales de la salud en una cruzada contra la obesidad. Imaginen la escena: plazas bulliciosas, parques rebosantes de vida, el ritmo frenético de las calles… y de pronto, la aparición de una báscula. No se trata de una pesadilla orwelliana, sino de la realidad que viven millones de turcos en estos días. El objetivo: pesar a más de 10 millones de ciudadanos antes de julio en un ambicioso programa para combatir lo que el ministro de Salud, Kemal Memisoglu, considera una verdadera epidemia.
Memisoglu, con la firmeza de un general en el campo de batalla, ha declarado la guerra al sobrepeso. "Tener sobrepeso significa que estás enfermo, significa que estarás enfermo en el futuro", sentencia. Su preocupación, asegura, se centra especialmente en los jóvenes. "Nuestros niños tienen sobrepeso, pero su resistencia es alta y por eso no se enferman, pero cuando crezcan, ese peso se convertirá en enfermedades cardiacas". Una visión, quizás apocalíptica para algunos, pero que para el ministro justifica la radicalidad de las medidas.
La estrategia, sin embargo, no se limita a la simple medición. Los médicos, cual modernos inquisidores de la salud, tienen la potestad de detener autobuses, interrumpir el fervor deportivo de los aficionados al fútbol, todo con el fin de pesar, calcular el índice de masa corporal y, de ser necesario, "sentenciar" al infractor a una consulta con un nutriólogo. ¿Se imaginan? Bajando del autobús, camino al estadio, con la ilusión de un partido vibrante, y encontrarse con la báscula y el veredicto inapelable. Una escena que, sin duda, ha generado debate y controversia.
Mientras en el exterior se alzan voces que acusan al gobierno de gordofobia, en el interior la medida ha tenido una acogida, en general, positiva. Incluso, muchos jóvenes han tomado con humor la situación, bromeando sobre la "patrulla de la gordura" que acecha en cada esquina. Un humor que, si bien aligera la tensión, no pasa desapercibido para el ministro Memisoglu, quien, según sus propias palabras, sigue de cerca las conversaciones en redes sociales. "Queridos jóvenes, créanme que leo todo lo que ustedes escriben. Son muy divertidos, pero el problema de tener sobrepeso u obesidad es muy serio", advierte.
El límite, la línea roja que separa la salud del "peligro", lo marca el índice de masa corporal 25. Superarlo implica una visita obligada a centros especiales gestionados por el gobierno, donde un nutriólogo diseñará una dieta y un régimen de ejercicios personalizado. Un programa integral, que busca no solo reducir el peso, sino también educar y concienciar a la población sobre la importancia de un estilo de vida saludable.
¿Es esta una medida extrema? ¿Una intromisión en la libertad individual? ¿O una necesaria intervención del Estado frente a un problema de salud pública? El debate está abierto. Lo que es innegable es que la cruzada contra la obesidad en Turquía ha puesto la báscula, literal y metafóricamente, en el centro de la conversación. Un experimento social a gran escala, cuyas consecuencias, tanto positivas como negativas, están aún por verse. El tiempo, y el peso de los turcos, lo dirán.
Fuente: El Heraldo de México