23 de mayo de 2025 a las 19:45
Triple captura en Iztapalapa tras doble homicidio en transporte
La frialdad del acero contrasta con el calor de la tarde en Iztapalapa. Dos vidas segadas dentro de un microbús, un escenario cotidiano convertido en una escena del crimen. El silencio de la muerte solo roto por el eco de las detonaciones, ahora retumba en las preguntas que todos nos hacemos: ¿Quiénes? ¿Por qué? La avenida Canal de Río Churubusco, testigo mudo de la tragedia, guarda las claves de este rompecabezas macabro. Un camión estacionado, encendido, como esperando un fantasma. Horas detenido, un detalle que inquieta, que susurra la posibilidad de una emboscada planeada, de una cita con la muerte. Las cámaras de videovigilancia, ojos implacables en la jungla urbana, captan la silueta siniestra de una motocicleta negra. Dos figuras se acercan al microbús, la descarga, la huida veloz, una danza de muerte ejecutada con precisión quirúrgica.
La ciudad, un laberinto de calles y avenidas, se convierte en el tablero de juego de una persecución implacable. La tecnología, aliada de la justicia, teje un cerco virtual alrededor de los fugitivos. Los monitoristas, con la mirada fija en las pantallas, siguen el rastro digital de la motocicleta. De Iztapalapa a Gustavo A. Madero, la persecución se intensifica, la tensión se palpa en el aire. La colonia Gertrudis Sánchez, escenario final de esta cacería humana. En la calle Norte 82-A, la justicia alcanza a los sospechosos. Dos hombres, sus características físicas y vestimenta coinciden con las registradas por las cámaras. El protocolo se activa, la revisión, el hallazgo: un arma corta con silenciador, 13 cartuchos útiles, 75 dosis de marihuana. Las piezas del rompecabezas comienzan a encajar.
Pero la historia no termina aquí. Una motocicleta en proceso de ser despistada con thinner, un intento desesperado por borrar las huellas del crimen. Un inmueble con sellos de aseguramiento por delitos contra la salud, un indicio de que la historia es más compleja de lo que parece. Dos mujeres irrumpen en escena, intentando proteger a los detenidos, ofreciendo dinero a los uniformados. Un acto desesperado que revela la red de complicidades que se esconde tras este doble homicidio. La corrupción intenta abrirse paso, pero la integridad de los oficiales se mantiene firme.
Cinco detenidos: tres hombres y dos mujeres. Un menor de edad con antecedentes, una mujer con un pasado en prisión por narcomenudeo y portación de armas. Las sombras del pasado se proyectan sobre el presente, oscureciendo aún más este caso. La Fiscalía, ahora, tiene la palabra. La investigación continúa, buscando desentrañar los motivos detrás de este brutal asesinato. Las preguntas siguen sin respuesta, pero la justicia ha comenzado a tejer su red, esperando atrapar a todos los responsables y llevarlos ante la ley. Mientras tanto, la ciudad sigue su ritmo frenético, indiferente al drama que se ha desarrollado en sus calles. Dos vidas apagadas, una comunidad conmocionada, y la esperanza de que la justicia, tarde o temprano, prevalezca.
Fuente: El Heraldo de México