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23 de mayo de 2025 a las 05:30
Monos rescatados en Nuevo León
La crueldad animal se esconde en las sombras, pero a veces la luz de la justicia logra iluminar sus rincones más oscuros. Un reciente operativo en la carretera 57, municipio de Galeana, Nuevo León, ha destapado un caso conmovedor que nos recuerda la fragilidad de nuestra fauna y la importancia de la lucha contra el tráfico ilegal de especies.
Imaginen la escena: un retén de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la rutina de la revisión vehicular, y de pronto, un descubrimiento escalofriante. Ocultos bajo las literas de un camión, en cajas de cartón que aprisionaban sus sueños de libertad, se encontraban cinco monos araña (Ateles geoffroyi) en un estado de desnutrición alarmante, su mirada apagada reflejando el sufrimiento padecido. Junto a ellos, cuatro ejemplares de sietecolores (Passerina ciris), aves de plumaje vibrante, también víctimas de esta crueldad.
La inmediata intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) fue crucial. Los inspectores, tras constatar el delito, no dudaron en iniciar un procedimiento administrativo y presentar una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República. Las acusaciones son contundentes: posesión, tráfico y transporte ilegal de ejemplares de vida silvestre, delitos contemplados en el artículo 420 del Código Penal Federal. Y no solo eso, la denuncia también abarca el daño causado a los animales, un agravante que refleja la gravedad del maltrato al que fueron sometidos.
Ahora, estos pequeños guerreros se encuentran en un lugar seguro, una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), donde reciben la atención médica y los cuidados necesarios para su recuperación. Veterinarios especializados trabajan arduamente para revertir los efectos de la desnutrición y el estrés, brindándoles alimento, hidratación y el cariño que tanto necesitan. Cada pequeño avance, cada gramo ganado, cada pluma que recupera su brillo, es una victoria en esta batalla por la vida.
El futuro de estos animales aún es incierto, pero hay esperanza. Una vez que se encuentren en óptimas condiciones, se determinará la mejor ubicación para su rehabilitación, un proceso largo y delicado que les permitirá recuperar su salud física y emocional. El objetivo final es devolverles la posibilidad de una vida digna, ya sea en un santuario o, si es posible, mediante la reintroducción a su hábitat natural.
Este caso nos recuerda la importancia de la NOM-059-SEMARNAT-2010, que protege a especies como el mono araña y el sietecolores. Nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como sociedad de proteger nuestra biodiversidad y combatir el tráfico ilegal de vida silvestre. Es un llamado a la acción, a denunciar cualquier indicio de maltrato animal y a apoyar a las instituciones que trabajan incansablemente para preservar la riqueza natural de nuestro país.
No podemos ser indiferentes al sufrimiento de estos animales. Su rescate es una luz de esperanza en la lucha contra la crueldad, un recordatorio de que la justicia puede prevalecer y de que cada vida, por pequeña que sea, merece ser protegida.
Fuente: El Heraldo de México